Actuada y dirigida por Olivia Wilde, La Invitación es más una obra de teatro llevada al cine. Una fórmula que hemos visto antes: el contacto de dos parejas, sus similitudes, diferencias y todas las sombras matrimoniales que surgen durante la convivencia.
Le ha ido bien con la crítica, aunque a mí me aburrió un poco.
Seth Rogen en la primera parte, por mucho, lo mejor.
Sobre amor, desamor, sexualidad, búsqueda, pero sobretodo sobre soledad dentro de una relación.
Bien. Rate: 8.0
Terminé la temporada 6 de Slow Horses (Apple TV).
A pesar de su fama y alto rating, la sentí muy floja.
Me gusta verla por las locaciones londinenses, el campo inglés y la actuación/personaje de Gary Oldman.
Pero en esta sexta entrega “los malos” ponían cara de ser muy malos y demasiadas situaciones, de escape y enfrentamientos con armas, muy poco creíbles.
La seguiré viendo porque es una serie que veo. De esas que no te explicas por qué continuas viéndolas (insisto, las locaciones quizá sea la respuesta).
Para los que visiten la FIL del Zócalo, los invito a darse una vuelta al stand de mi casa editorial Libros del Marqués @LibrosMarques y Textofilia, en donde encontrarán a la venta mi novela El Filósofo que quería vivir en Polanco y mi colección de cuentos La princesa sin colchón.
Carpa 1- Stand 6
Espero los disfruten.
Mucho disfruté la adaptación de Mike Flanagan de Carrie (Prime) basada en la famosa novela de Stephen King.
Son ocho capítulos, de alta calidad siete, el último lo sentí muy forzado, extra y fuera del eje narrativo, a menos que sea preámbulo para enlazarse con una continuación, idea que no me gusta.
Los temas que aparecen en el libro y en la película setentera de Brian de Palma, más vigentes y peligrosos que nunca: el bulling escolar, la ansiedad, peligro de redes sociales y el acoso al diferente.
Las jóvenes actrices que interpretan a Carrie y a “la villana” que la utiliza, destacan por sus creíbles actuaciones.
La pondré entre las mejores series del año.
El penúltimo capítulo de Carrie (Prime) de Mike Flanagan está muy bien dirigido. Porque sabes lo que va a pasar, y aún así te tiene en vilo.
También parece un capítulo de Black Mirror: mientras Carrie recibe el baño de sangre, nadie reacciona más que para sacar su teléfono y grabar, lo cual acaso es más aterrador.














