Pinned Tweet
Llegar después no significa llegar tarde.
Volver a enamorarse después de los 40 puede ser una experiencia maravillosa, incluso cuando hay hijos, exparejas y una vida construida antes de conocerse.
Pero para que una relación funcione hace falta mucho más que amor y buenas intenciones.
En Llegar después encontrarás respuestas para comprender los desafíos de estas relaciones, construir mejores acuerdos y saber qué hace falta para que el amor tenga futuro.
Ordena el tuyo, el enlace está en mi perfil.
🤖 Made with AI
Aprende a alejarte de alguien que no está disponible para ti, que nunca tiene tiempo, ganas o interés. No insistas, no ruegues ni sigas dando más con la esperanza de que algún día las cosas cambien. Cuando alguien quiere estar contigo, se nota. Y cuando no, también.
Y si no sabes cómo hacerlo, busca acompañamiento profesional. Si pagas a un entrenador para aprender a cuidar tu cuerpo, ¿por qué no buscar ayuda para aprender a cuidar de ti en tus relaciones?
Hay personas que no merecen ni una segunda oportunidad, pero les damos veinte, solo para comprobar que las iban a desperdiciar todas. Porque claro, no vaya a ser que una sola desilusión no fuera suficiente.
Psic. Germán Renko retweeted
Si queremos una masculinidad sana, hay que ayudarle a sanar.
Comenzando por reconocerles a los hombres su derecho a sentir, pensar, equivocarse, tener miedo, pedir ayuda y expresar lo que les pasa sin que por eso se cuestione su hombría.
Sanar a los hombres no es responsabilidad de las mujeres, pero la forma en que los tratan sí lo es.
Así que hay que hablar del trato que reciben de muchas mujeres. De las que los llaman «incels», «princesos», inútiles o animales cuando no piensan, sienten o se comportan como ellas esperan. De las que exigen hombres emocionalmente disponibles, pero pierden el respeto por ellos cuando los ven llorar, expresar sus inseguridades o admitir que tienen miedo.
Hay mujeres a las que no les interesa conocer el mundo emocional de los hombres. No se preguntan qué sienten, qué piensan, qué les preocupa o qué experiencias los llevaron a ser como son. Los juzgan desde sus propias heridas, los ven como enemigos, como seres defectuosos que necesitan ser corregidos o como casos perdidos que no vale la pena comprender.
Y de esa manera, muchos hombres aprenden que abrirse emocionalmente trae su escalada de consecuencias. Que hablar de lo que sienten puede terminar en burlas, desprecio o en que sus propias vulnerabilidades sean utilizadas en su contra.
Por supuesto que los hombres tienen que hacerse responsables de sus conductas, revisar sus creencias, aprender a relacionarse mejor y trabajar sus heridas. Pero también necesitan encontrar personas dispuestas a escucharlos, comprenderlos y reconocer que tienen una vida emocional tan compleja como la de cualquier mujer.
No podemos exigirles, como sociedad, que sean sensibles, empáticos y emocionalmente maduros mientras seguimos despreciándolos cada vez que muestran una parte de sí mismos que no encaja con lo que esperamos de un hombre.
Y mucho menos podemos hablar de una masculinidad sana si seguimos tratando a los hombres como si hubiera algo malo en ellos por el simple hecho de ser hombres.
Si queremos una masculinidad sana, hay que ayudar a los hombres a sanar.
Dale repost, guárdalo, opina🙏
Leí un tuit en ruso de una mujer y creo que vale la pena compartirlo junto con lo que le respondí.
«Mi abuela siempre me contaba que a los maridos no les gustan las amigas de sus esposas porque son una mala influencia. Yo pensaba que eso era una tontería de los tiempos de su juventud, que esas cosas ya no pasaban, sobre todo porque mi esposo siempre se llevaba bien con mis amigas.
Hasta que un día el esposo de una de mis amigas comenzó a mostrar abiertamente que no me quería cerca de su esposa, precisamente por mi mala influencia.
Como se dice, lo importante de una investigación es no terminar descubriendo que tú eres la culpable.
Resultó que la amiga tóxica era yo».
Esto fue lo que le respondí:
En México tenemos un refrán: «Dios los hace y ellos se juntan». Una de sus interpretaciones es que las personas suelen hacerse amigas de quienes comparten sus valores y alejarse de quienes no.
Lo viví hace muchos años, antes de ser psicólogo. Mi pareja de aquel entonces solía contarme las aventuras e infidelidades de sus amigas.
Cuando sospeché que ella me estaba siendo infiel y revisé sus conversaciones, encontré mensajes que sus amigas le habían escrito: «Quisiera ser como tú», «Necesito aprender cómo le haces para que tu marido no te descubra», «¿Cómo logras no sentir culpa?». Ella solo respondía con risas o con alguna frase que la hacía quedar como la alfa.
Antes de leer esas conversaciones, habría pensado que sus amigas eran una mala influencia para ella. Después comprendí que era al revés: ella era la mala influencia para sus amigas.
Psic. Germán Renko retweeted
Para tener relaciones sanas entre hombres con masculinidad sana y mujeres con feminidad sana, es necesario entender que la masculinidad correcta no es la que tienes desde tu perspectiva de mujer. El éxito de las parejas está en entenderse, no en imponerse.
Si queremos una masculinidad sana, hay que ayudarle a sanar.
Comenzando por reconocerles a los hombres su derecho a sentir, pensar, equivocarse, tener miedo, pedir ayuda y expresar lo que les pasa sin que por eso se cuestione su hombría.
Sanar a los hombres no es responsabilidad de las mujeres, pero la forma en que los tratan sí lo es.
Así que hay que hablar del trato que reciben de muchas mujeres. De las que los llaman «incels», «princesos», inútiles o animales cuando no piensan, sienten o se comportan como ellas esperan. De las que exigen hombres emocionalmente disponibles, pero pierden el respeto por ellos cuando los ven llorar, expresar sus inseguridades o admitir que tienen miedo.
Hay mujeres a las que no les interesa conocer el mundo emocional de los hombres. No se preguntan qué sienten, qué piensan, qué les preocupa o qué experiencias los llevaron a ser como son. Los juzgan desde sus propias heridas, los ven como enemigos, como seres defectuosos que necesitan ser corregidos o como casos perdidos que no vale la pena comprender.
Y de esa manera, muchos hombres aprenden que abrirse emocionalmente trae su escalada de consecuencias. Que hablar de lo que sienten puede terminar en burlas, desprecio o en que sus propias vulnerabilidades sean utilizadas en su contra.
Por supuesto que los hombres tienen que hacerse responsables de sus conductas, revisar sus creencias, aprender a relacionarse mejor y trabajar sus heridas. Pero también necesitan encontrar personas dispuestas a escucharlos, comprenderlos y reconocer que tienen una vida emocional tan compleja como la de cualquier mujer.
No podemos exigirles, como sociedad, que sean sensibles, empáticos y emocionalmente maduros mientras seguimos despreciándolos cada vez que muestran una parte de sí mismos que no encaja con lo que esperamos de un hombre.
Y mucho menos podemos hablar de una masculinidad sana si seguimos tratando a los hombres como si hubiera algo malo en ellos por el simple hecho de ser hombres.
Si queremos una masculinidad sana, hay que ayudar a los hombres a sanar.
Dale repost, guárdalo, opina🙏
Si queremos una masculinidad sana, hay que ayudarle a sanar.
Comenzando por reconocerles a los hombres su derecho a sentir, pensar, equivocarse, tener miedo, pedir ayuda y expresar lo que les pasa sin que por eso se cuestione su hombría.
Sanar a los hombres no es responsabilidad de las mujeres, pero la forma en que los tratan sí lo es.
Así que hay que hablar del trato que reciben de muchas mujeres. De las que los llaman «incels», «princesos», inútiles o animales cuando no piensan, sienten o se comportan como ellas esperan. De las que exigen hombres emocionalmente disponibles, pero pierden el respeto por ellos cuando los ven llorar, expresar sus inseguridades o admitir que tienen miedo.
Hay mujeres a las que no les interesa conocer el mundo emocional de los hombres. No se preguntan qué sienten, qué piensan, qué les preocupa o qué experiencias los llevaron a ser como son. Los juzgan desde sus propias heridas, los ven como enemigos, como seres defectuosos que necesitan ser corregidos o como casos perdidos que no vale la pena comprender.
Y de esa manera, muchos hombres aprenden que abrirse emocionalmente trae su escalada de consecuencias. Que hablar de lo que sienten puede terminar en burlas, desprecio o en que sus propias vulnerabilidades sean utilizadas en su contra.
Por supuesto que los hombres tienen que hacerse responsables de sus conductas, revisar sus creencias, aprender a relacionarse mejor y trabajar sus heridas. Pero también necesitan encontrar personas dispuestas a escucharlos, comprenderlos y reconocer que tienen una vida emocional tan compleja como la de cualquier mujer.
No podemos exigirles, como sociedad, que sean sensibles, empáticos y emocionalmente maduros mientras seguimos despreciándolos cada vez que muestran una parte de sí mismos que no encaja con lo que esperamos de un hombre.
Y mucho menos podemos hablar de una masculinidad sana si seguimos tratando a los hombres como si hubiera algo malo en ellos por el simple hecho de ser hombres.
Si queremos una masculinidad sana, hay que ayudar a los hombres a sanar.
Dale repost, guárdalo, opina🙏
Los hombres también perdonamos infidelidades, soportamos maltratos, nos conformamos con migajas de cariño, permanecemos en relaciones infelices por miedo a perder a nuestros hijos, nos vamos a la ruina intentando hacer feliz a una mujer, sacrificamos nuestra salud por no dejar de trabajar ni mostrarnos débiles, aguantamos situaciones que nos lastiman por miedo a quedarnos solos y nos cuesta pedir ayuda cuando ya no podemos más.
Y aun así, a muchas mujeres les parece que ser hombre es fácil y piensan que no sentimos o que no valemos la pena.
Psic. Germán Renko retweeted
Tratar con una mujer que no se hace cargo de sus acciones puede volver loco a cualquier hombre. Entre la manipulación, el chantaje emocional, la victimización, los dobles estándares, la negación de sus errores y la costumbre de culpar a otros por sus decisiones, los hombres no la tienen fácil en las relaciones.
Muchas mujeres no alcanzan a ver al hombre como un ser humano que también siente, anhela, piensa, fantasea, sigue formándose, se equivoca y cambia. Tiene su propia manera de entender el mundo, sus preocupaciones y necesidades, y no siempre sabe cómo expresar lo que le pasa. Buscan entenderlo desde una perspectiva femenina, como si esperaran encontrar su propio reflejo en un espejo roto.
Psic. Germán Renko retweeted
Qué fácil es juzgar a la mujer que vuelve con el hombre que ya la lastimó, a la que acepta ser la otra, a la que revisa una y otra vez si le escribió, a la que compite con otra mujer por su atención, a la que lleva años esperando que él cambie, a la que tolera una infidelidad tras otra, a la que se conforma con encuentros esporádicos...
Pasa a leer mi último artículo.
Psic. Germán Renko retweeted
Qué fácil es juzgar al hombre que consume porno, paga OnlyFans, mantiene una relación imposible a distancia o compra unas horas de compañía.
Lo difícil es entender qué está buscando realmente ahí.
Pasen a leer mi último artículo: «La insoportable soledad del hombre».
Tratar con una mujer que no se hace cargo de sus acciones puede volver loco a cualquier hombre. Entre la manipulación, el chantaje emocional, la victimización, los dobles estándares, la negación de sus errores y la costumbre de culpar a otros por sus decisiones, los hombres no la tienen fácil en las relaciones.
Psic. Germán Renko retweeted
«Queremos paz» es el clamor de muchos hombres cuando hablan de sus relaciones de pareja. Lo curioso es que pocas veces alguien les pregunta qué significa para ellos tener paz. Y aunque es una estupenda pregunta, tampoco hay una respuesta única.
Para algunos significa poder estar tranquilos con su pareja, sin discusiones constantes, reclamos por todo o problemas que nunca se resuelven. Para otros significa que nadie les cuestione nada, que no les reclamen ni les exijan hacerse cargo de sus responsabilidades. Hay quienes simplemente quieren llegar del trabajo sin que los reciban con una andanada de problemas y quejas. Otros preferirían no estar hablando todo el tiempo de dinero o de algún problema que todavía no tiene solución.
Por eso sería bueno preguntarles directamente a qué se refieren, en lugar de sacar conclusiones por ellos. Aunque para eso también hace falta estar dispuesto a escuchar respuestas que quizás no le gusten a ninguna de las dos partes.
Creo que buena parte del problema en las relaciones actuales está en la falta de empatía y comprensión hacia la pareja. Muchas personas creen conocer tan bien a su pareja que dejan de preguntarse qué piensa, qué siente o qué necesita. En vez de preguntar, sacan conclusiones apresuradas y asumen que su percepción es infalible.
Muchas mujeres no alcanzan a ver al hombre como un ser humano que también siente, anhela, piensa, fantasea, sigue formándose, se equivoca y cambia. Tiene su propia manera de entender el mundo, sus preocupaciones y necesidades, y no siempre sabe cómo expresar lo que le pasa. Buscan entenderlo desde una perspectiva femenina, como si esperaran encontrar su propio reflejo en un espejo roto.
Y muchos hombres tampoco alcanzan a dimensionar el mundo emocional de las mujeres. Quieren entenderlas como si fueran un mapa que siempre muestra lo mismo, sin importar el día, las circunstancias o lo que ellas estén pasando.
Quizás por eso tantas parejas terminan haciéndose la vida imposible. Ambos quieren paz, pero cada uno está tan convencido de tener la razón que termina intentando imponerle al otro su manera de pensar, sentir y entender la relación.
A muchos hombres no les importa cuánto gana una mujer, qué estudios tiene o qué tan exitosa es profesionalmente. Les atraen las mujeres que les gustan física y sexualmente, pero cuando piensan en compartir la vida con alguna de ellas, también valoran la tranquilidad, el cariño y una relación en la que no tengan que estar peleando por todo.
«Queremos paz», dicen ellos. «Quieren una mujer que no les reclame nada y les aguante todo», entienden ellas. Quizás por eso la soltería va ganando.
Acá amplié el tema de la paz.
teapaw.org/GermanRenko/status/211…
«Queremos paz» es el clamor de muchos hombres cuando hablan de sus relaciones de pareja. Lo curioso es que pocas veces alguien les pregunta qué significa para ellos tener paz. Y aunque es una estupenda pregunta, tampoco hay una respuesta única.
Para algunos significa poder estar tranquilos con su pareja, sin discusiones constantes, reclamos por todo o problemas que nunca se resuelven. Para otros significa que nadie les cuestione nada, que no les reclamen ni les exijan hacerse cargo de sus responsabilidades. Hay quienes simplemente quieren llegar del trabajo sin que los reciban con una andanada de problemas y quejas. Otros preferirían no estar hablando todo el tiempo de dinero o de algún problema que todavía no tiene solución.
Por eso sería bueno preguntarles directamente a qué se refieren, en lugar de sacar conclusiones por ellos. Aunque para eso también hace falta estar dispuesto a escuchar respuestas que quizás no le gusten a ninguna de las dos partes.
Creo que buena parte del problema en las relaciones actuales está en la falta de empatía y comprensión hacia la pareja. Muchas personas creen conocer tan bien a su pareja que dejan de preguntarse qué piensa, qué siente o qué necesita. En vez de preguntar, sacan conclusiones apresuradas y asumen que su percepción es infalible.
Muchas mujeres no alcanzan a ver al hombre como un ser humano que también siente, anhela, piensa, fantasea, sigue formándose, se equivoca y cambia. Tiene su propia manera de entender el mundo, sus preocupaciones y necesidades, y no siempre sabe cómo expresar lo que le pasa. Buscan entenderlo desde una perspectiva femenina, como si esperaran encontrar su propio reflejo en un espejo roto.
Y muchos hombres tampoco alcanzan a dimensionar el mundo emocional de las mujeres. Quieren entenderlas como si fueran un mapa que siempre muestra lo mismo, sin importar el día, las circunstancias o lo que ellas estén pasando.
Quizás por eso tantas parejas terminan haciéndose la vida imposible. Ambos quieren paz, pero cada uno está tan convencido de tener la razón que termina intentando imponerle al otro su manera de pensar, sentir y entender la relación.
Psic. Germán Renko retweeted
El dilema de la empatía, todos la piden, muy pocos la dan, todos quieren ser entendidos y escuchados pero muy pocos hacen el menor esfuerzo de entender y escuchar y así muchas parejas dejan de funcionar por el egoísmo de las partes de esperar ser entendidos y negarse a entender.
Este análisis de @GermanRenko es desde la perspectiva de los hombres y muchas esperan que sea desde la perspectiva de las mujeres para darle valor.
«Queremos paz» es el clamor de muchos hombres cuando hablan de sus relaciones de pareja. Lo curioso es que pocas veces alguien les pregunta qué significa para ellos tener paz. Y aunque es una estupenda pregunta, tampoco hay una respuesta única.
Para algunos significa poder estar tranquilos con su pareja, sin discusiones constantes, reclamos por todo o problemas que nunca se resuelven. Para otros significa que nadie les cuestione nada, que no les reclamen ni les exijan hacerse cargo de sus responsabilidades. Hay quienes simplemente quieren llegar del trabajo sin que los reciban con una andanada de problemas y quejas. Otros preferirían no estar hablando todo el tiempo de dinero o de algún problema que todavía no tiene solución.
Por eso sería bueno preguntarles directamente a qué se refieren, en lugar de sacar conclusiones por ellos. Aunque para eso también hace falta estar dispuesto a escuchar respuestas que quizás no le gusten a ninguna de las dos partes.
Creo que buena parte del problema en las relaciones actuales está en la falta de empatía y comprensión hacia la pareja. Muchas personas creen conocer tan bien a su pareja que dejan de preguntarse qué piensa, qué siente o qué necesita. En vez de preguntar, sacan conclusiones apresuradas y asumen que su percepción es infalible.
Muchas mujeres no alcanzan a ver al hombre como un ser humano que también siente, anhela, piensa, fantasea, sigue formándose, se equivoca y cambia. Tiene su propia manera de entender el mundo, sus preocupaciones y necesidades, y no siempre sabe cómo expresar lo que le pasa. Buscan entenderlo desde una perspectiva femenina, como si esperaran encontrar su propio reflejo en un espejo roto.
Y muchos hombres tampoco alcanzan a dimensionar el mundo emocional de las mujeres. Quieren entenderlas como si fueran un mapa que siempre muestra lo mismo, sin importar el día, las circunstancias o lo que ellas estén pasando.
Quizás por eso tantas parejas terminan haciéndose la vida imposible. Ambos quieren paz, pero cada uno está tan convencido de tener la razón que termina intentando imponerle al otro su manera de pensar, sentir y entender la relación.
«Queremos paz» es el clamor de muchos hombres cuando hablan de sus relaciones de pareja. Lo curioso es que pocas veces alguien les pregunta qué significa para ellos tener paz. Y aunque es una estupenda pregunta, tampoco hay una respuesta única.
Para algunos significa poder estar tranquilos con su pareja, sin discusiones constantes, reclamos por todo o problemas que nunca se resuelven. Para otros significa que nadie les cuestione nada, que no les reclamen ni les exijan hacerse cargo de sus responsabilidades. Hay quienes simplemente quieren llegar del trabajo sin que los reciban con una andanada de problemas y quejas. Otros preferirían no estar hablando todo el tiempo de dinero o de algún problema que todavía no tiene solución.
Por eso sería bueno preguntarles directamente a qué se refieren, en lugar de sacar conclusiones por ellos. Aunque para eso también hace falta estar dispuesto a escuchar respuestas que quizás no le gusten a ninguna de las dos partes.
Creo que buena parte del problema en las relaciones actuales está en la falta de empatía y comprensión hacia la pareja. Muchas personas creen conocer tan bien a su pareja que dejan de preguntarse qué piensa, qué siente o qué necesita. En vez de preguntar, sacan conclusiones apresuradas y asumen que su percepción es infalible.
Muchas mujeres no alcanzan a ver al hombre como un ser humano que también siente, anhela, piensa, fantasea, sigue formándose, se equivoca y cambia. Tiene su propia manera de entender el mundo, sus preocupaciones y necesidades, y no siempre sabe cómo expresar lo que le pasa. Buscan entenderlo desde una perspectiva femenina, como si esperaran encontrar su propio reflejo en un espejo roto.
Y muchos hombres tampoco alcanzan a dimensionar el mundo emocional de las mujeres. Quieren entenderlas como si fueran un mapa que siempre muestra lo mismo, sin importar el día, las circunstancias o lo que ellas estén pasando.
Quizás por eso tantas parejas terminan haciéndose la vida imposible. Ambos quieren paz, pero cada uno está tan convencido de tener la razón que termina intentando imponerle al otro su manera de pensar, sentir y entender la relación.
Psic. Germán Renko retweeted
Tratar con un hombre que no se hace cargo del impacto emocional de sus acciones vuelve loca a cualquier mujer. Entre el ghosting, el gaslighting, las promesas incumplidas, la invalidación emocional, la evasión de conflictos y las infidelidades, las mujeres no la tienen fácil en las relaciones con los hombres.
El problema de ALGUNAS mujeres es que insisten en explicarles a los hombres por qué no se sienten atraídos por mujeres exitosas económica y profesionalmente. Se niegan a entender que esos atributos no determinan la atracción física o sexual de un hombre, como tampoco la determina que una mujer sea sumisa o buena ama de casa. Pero cuando un hombre piensa en construir una relación con una mujer que le atrae, también le importa cómo lo trata, el cariño que recibe y qué tan bien pueden llevarse sin estar peleando por todo.
Para que sea fácil de entender: Scarlett Johansson es exitosa económica y profesionalmente, y a pocos hombres se les ocurriría rechazarla por ganar más dinero o tener más éxito que ellos. Quizás sea una gran ama de casa o quizás no sepa ni calentar agua para un té. Al hombre que se siente atraído por ella, eso difícilmente le importará.
Pero si Scarlett se comportara como se dice que se comportaba Jennifer Lopez en su relación con Ben Affleck, hasta el hombre más enamorado podría salir corriendo. Y no sería porque «ella es exitosa económica y profesionalmente».
Este post salió de acá 👇.
teapaw.org/GermanRenko/status/211…
A muchos hombres no les importa cuánto gana una mujer, qué estudios tiene o qué tan exitosa es profesionalmente. Les atraen las mujeres que les gustan física y sexualmente, pero cuando piensan en compartir la vida con alguna de ellas, también valoran la tranquilidad, el cariño y una relación en la que no tengan que estar peleando por todo.
«Queremos paz», dicen ellos. «Quieren una mujer que no les reclame nada y les aguante todo», entienden ellas. Quizás por eso la soltería va ganando.
Está relacionado con este post 👇.
teapaw.org/GermanRenko/status/211…
El problema de ALGUNAS mujeres es que insisten en explicarles a los hombres por qué no se sienten atraídos por mujeres exitosas económica y profesionalmente. Se niegan a entender que esos atributos no determinan la atracción física o sexual de un hombre, como tampoco la determina que una mujer sea sumisa o buena ama de casa. Pero cuando un hombre piensa en construir una relación con una mujer que le atrae, también le importa cómo lo trata, el cariño que recibe y qué tan bien pueden llevarse sin estar peleando por todo.
Para que sea fácil de entender: Scarlett Johansson es exitosa económica y profesionalmente, y a pocos hombres se les ocurriría rechazarla por ganar más dinero o tener más éxito que ellos. Quizás sea una gran ama de casa o quizás no sepa ni calentar agua para un té. Al hombre que se siente atraído por ella, eso difícilmente le importará.
Pero si Scarlett se comportara como se dice que se comportaba Jennifer Lopez en su relación con Ben Affleck, hasta el hombre más enamorado podría salir corriendo. Y no sería porque «ella es exitosa económica y profesionalmente».





