MaAlexandraSemprún retweeted
Replying to @MaAlexandra @jCGd_1983
Yo estoy pagando 5$ mensuales adicionales a la cuota ordinaria para la compra de gasolina...
Tomen café, o tilo, según el caso y respiren hondo antes de coger palco.
Esta declaración de Delcy Rodríguez da para hacer una tesis en comunicación política sobre cómo le afectó el regreso de María Corina a Venezuela.
Voy con algunos comentarios.
Primero. Llama la atención la forma. Es la Delcy Rodríguez más nerviosa y fuera de sí desde el 03 de enero. Delcy se ha caracterizado por hablar menos que Maduro y medir más sus palabras. En esta declaración está fuera de sí. Superada por el momento. Sin control. Parece a la Delcy altisonante que debutó como Canciller.
Segundo. Delcy deja muy claro cuál es su interlocutor favorito: Dinorah Figuera. Lo deja claro cuando menciona que la recibió en Miraflores.
Es evidente también que desde el chavismo sienten la presión de cómo va a impactar la llegada de María Corina a la negociación. Delcy habla de la negociación en términos como si estuviera deseando su continuidad.
Dice que quiere mantener la negociación como un espacio constructivo donde se escuchen “las voces de bien”, no las que pidieron sanciones.
También describe el 03 de enero como una “agresión militar externa”. Solo esa frase podría meterla en problemas con los americanos y significar un rompimiento de la actual cooperación entre ambos.
Trata de sugerir, sin ningún éxito, que Machado entró producto de “la amnistía” por las “estructuras transitorias de los aeropuertos” (sic).
Se atropella las palabras y, cuando trata de decir “cualquier política”, termina diciendo “cualquier publica” (sic).
Finalmente, la declaración termina siendo una alharaca donde el chavismo muestra, incluso con el lenguaje no verbal, el duro impacto del regreso de María Corina al alto mando político y a sus bases.
Y es normal: pasaste los últimos 3 años presentando a Machado como el principal enemigo del chavismo, como tu línea roja. Y esta misma Machado entró al país y desfiló por todo el corredor electoral hasta llegar a Caracas, en el mayor desafío político que ha recibido el chavismo desde el 03 de enero.
En el chavismo, las contradicciones están al máximo. Queda claro que, en adelante, entre sobrevivir y darle respuestas a su base optarán siempre por la supervivencia política, al costo de tener que morderse la lengua en cada declaración.
Hagan café, que el chavismo se está desmoronando ante nuestros ojos y se vendrán meses/años muy interesantes.
Anecdotario: hoy una amiga me contó que en la lista de útiles escolares de su hijo INCLUYERON ventiladorcito portátil recargable, para ponerlo en el pupitre durante los cortes de electricidad. CALAMIDAD.
MaAlexandraSemprún retweeted
Aunque haya q pagar el flete terrestre, la mejor opción de aduana venezolana es terrestre: la de Paraguachón.
Usted baja sus contenedores en Barranquilla o Cartagena, se los ponen en Maicao o la Raya y en adelante los amigos Wayuu hacen su magia con las Cooperativas binacionales.
Comerciantes denuncian que las nuevas autoridades de la Aduana de La Guaira son incluso peores que las anteriores. Sacar un contenedor se ha vuelto un calvario. Denuncian que les exigen “vacunas” de hasta $50.000 por mercancías cuya factura apenas alcanza los $20.000 o $30.000. Cambiaron las autoridades, pero no la extorsión. ¿Así piensan fomentar la inversión @usembassyve?
MaAlexandraSemprún retweeted
Replying to @jaarreaza @dcabellor
¿Me ayuda a que Diosdado me de una entrevista? 🙏
Una de las cosas que tiene que pasar para las elecciones en Venezuela es que se habiliten todas las embajadas en los países donde siguen cerradas, sin mayor impedimento para el voto que la cédula incluso vencida.
Esto es algo que debemos empujar. Somos 9 millones afuera.
MaAlexandraSemprún retweeted
Si una publicidad indica en grande un Precio que a su lado tiene un * como para señalar una condición y abajo en esa leyenda te dice *No incluye IVA, ni 10% de servicio, solo aplica de lunes a jueves, etc; es engañosa, siendo condescendiente.
Esto hay que leerlo. En Venezuela estamos concentrados en nuestro desastre, pero debemos esforzarnos por ver el mundo y sus procesos.
Un análisis muy interesante de lo que está pasando en Francia que no se reduce a una cruzada entre dos religiones.
Jérome Fourquet (Le Mans, 53 años) no suele equivocarse. Y si lo hace, lo hace de forma que sus tesis son siempre útiles para entender lo que ocurre en la calle. El gurú demoscópico —es director de Opinión del instituto IFOP—, politólogo y ensayista, autor de Homo occidentalis, su último libro, ha descifrado mejor que nadie el malestar creciente en la sociedad francesa. El clima de descomposición, las fracturas, las desigualdades que han alimentado los extremos. Ahora, en plena ola de protestas, cree que el país se encamina a un callejón sin salida. Un fin de reinado, como él mismo lo define por videoconferencia, que ni siquiera tiene garantizada una solución tras las próximas elecciones presidenciales.
Pregunta. ¿Qué análisis hace de esta protesta?
Respuesta. Empezó en la banlieue debido a problemas de deterioro de instalaciones, personal… Pero cobró intensidad porque el Gobierno no entendió la amplitud del asunto. Estuvieron ausentes. Hay una dimensión política. Y todo se inscribe en un clima crepuscular, el fin del segundo mandato de [Emmanuel] Macron.
P. Da la sensación de que no hay nadie al volante.
R. Su primer ministro [Sébastien Lecornu] tardó mucho en tomar la palabra. Su ministro de Educación [Édouard Geffray] no tiene una posición muy clara. Y todo eso contribuye a reforzar la sensación de que nadie pilota el avión. La respuesta al principio fue solo policial, también porque no hay dinero para otra cosa. Pero el sistema está ya sin aliento en el plano económico y social.
P. ¿Macron es el responsable?
R. Macron será el responsable a ojos de los jóvenes. Los estudiantes que están hoy protestando en la calle no han conocido a otro presidente. Hay una expresión que resuena en las redes sociales que dice: “En la Francia de Macron”. Y tiene un aire al antiguo régimen, al final de Luis XIV. Un régimen que no terminaba y que invitaba a la rebelión.
P. ¿Por qué prácticamente no ha dicho nada Macron?
R. Porque no tiene gran cosa que decir. En EE UU se habla del “pato cojo” cuando un presidente está al final de su mandato y no puede volver a presentarse: estamos justo ahí. Con el agravante de que no dispone de mayoría parlamentaria propia. Lecornu hace lo que puede sin dinero y [Gabriel] Attal [líder de Renaissance] y [Édouard] Philippe [líder de Horizons], si pueden darle un golpe, lo harán para distanciarse de él en la carrera electoral.
P. ¿Pero se juega su herencia?
R. La gente ha pasado página del macronismo, especialmente entre la juventud. Los chicos de 16 años tenían siete años cuando fue elegido. No han conocido otra cosa. Y los padres de ellos están decepcionados, atraviesan dificultades de todo tipo. Se juega su herencia, pero está más preocupado por la escena internacional que por hacer avanzar las cosas en su país.
P. ¿Cuánto pesa la crisis económica y presupuestaria?
R. Mucho. No es posible solucionar este problema con dinero porque no hay. Tampoco la cólera de los conductores por el precio del carburante. Estamos en un momento avanzado de descomposición. Lo hemos visto también este verano con la ola de calor sin climatización en los hospitales… En todos los sectores de la función pública existen los mismos problemas: ausencia de material, edificios vetustos, falta de personal... Acordémonos del espectacular robo del Louvre, seguido luego de otros robos en más museos regionales.
P. ¿No hay margen?
R. Hoy dedicamos más dinero a pagar la deuda que a la partida de Educación Nacional. Estamos atrapados por nuestro presupuesto. Y antes de que hubiera la huelga de los estudiantes ya existía el problema de la gasolina y el Ministerio de Economía no quería aportar las ayudas porque no podía. El debate presupuestario la semana que viene será muy complicado. El presidente y el primer ministro han perdido todo su apoyo. Estamos ante el final de un reinado.
P. El problema de la juventud es más amplio.
R. Tenemos dos fenómenos. El primero, menos marcado en Francia, es la caída demográfica. El envejecimiento tiene efectos sobre las jubilaciones y la educación. 1985 fue una fecha importante para la educación. El ministro Jean-Pierre Chevènement lanzó el eslogan de “80% a la selectividad”. Antes era solo un 30%. Hoy estamos en la cifra que decía el ministro. ¿Se ha bajado el nivel para permitirlo? En todo caso, en 40 años esta política se ha instalado en la cabeza de los jóvenes. Ahora todo el mundo puede elegir su orientación, algo que solo podía hacer una élite del 30%. La mayoría cursa estudios universitarios, y eso no es igualar las oportunidades, sino desplazar la competición. Se produce más arriba, o antes, en la elección de buenos centros. Hay mucho estrés entre los jóvenes por el tema de la orientación. Y eso tiene que ver con Parcoursup [plataforma pública francesa que gestiona el acceso a la enseñanza superior]: la gran máquina que orienta a los jóvenes en sus carreras.
P. ¿Cómo debe interpretarse la posible convergencia entre los chalecos amarillos y los estudiantes?
R. Es un movimiento de juventud que se inscribe en un fenómeno global de dificultad presupuestaria y de crecimiento de Francia. También de la pauperización de la Administración, el precio de la gasolina… Así que el movimiento intenta sumarse a una protesta mucho más global.
P. ¿Cuál es el peso de esta juventud en el voto?
R. Hoy los chicos entre 18 y 24 años representan un 10% de los inscritos en el censo electoral. Y los pensionistas son el 35%. Además, los jóvenes son menos y votan menos. El desafío de [Jean-Luc] Mélenchon [líder de La Francia Insumisa (LFI)] es movilizarlos electoralmente.
P. ¿Hay un vínculo entre el movimiento en España y en otros lugares de Europa con este? Una ruptura del contrato entre generaciones, la política cortoplacista…
R. Tenemos una situación económica que se vuelve más tensa y mecanismos muy desfavorables para la juventud. En 1968 solo el 10% de los franceses accedía a estudios superiores, hoy son casi todos. Pero hoy un 50% de esos estudiantes tiene que trabajar al mismo tiempo. La tasa de pobreza entre los jóvenes es muy superior a la de los mayores, algo inédito hasta ahora. En Francia el modelo social habla de jóvenes que entran más tarde en el mercado laboral y tienen peores condiciones. Y todo esto nos lleva al acceso a la vivienda, que ha explotado en España, pero ocurre también en Francia. Hoy la edad media de un comprador de un vehículo nuevo en Francia es de 55 años. La publicidad va dirigida a ellos. La edad media de los telespectadores de France 2 o France 3 es de 63 años… Tenemos todo un sistema económico y mediático que habla a esa gente y se ha separado de la realidad de los jóvenes.
P. ¿Este ambiente beneficia a los extremos?
R. A La Francia Insumisa seguro. Son los únicos que pueden entrar en las protestas, les aplauden, les abrazan… Mélenchon tiene un 40% de intención de voto entre los menores de 35 años. La vieja izquierda que ahora representa Glucksmann no está ahí. Hay una enorme distancia generacional.
P. ¿Y el Reagrupamiento Nacional (RN, de Marine Le Pen)?
R. Ellos recogen el voto por el tema de la violencia. Son el partido de la ley y el orden. Hoy el Gobierno no puede beneficiarse de un reflejo contra esa violencia. Pero es curioso porque en los platós, cuando vemos a estudiantes que protestan y a los que están en contra, unos son de LFI y los otros de RN. Como si el bloque central hubiera desaparecido del paisaje de los jóvenes, y del paisaje político en general.
P. ¿Es el fin del macronismo, de esa idea de centro radical?
R. Sí. Ni Attal ni Philippe están en gran forma en los sondeos. Y hay dos fuerzas que suben en los extremos.
P. Da la sensación de que este “clima prerrevolucionario”, como lo define Mélenchon, no se calmará gane quien gane.
R. Hay un gran malestar general. La gente antes votaba al otro lado del péndulo, a izquierda o derecha, cuando estaba cansada de una opción. Pero ahora es más difícil. Los herederos de Macron se quieren separar de él y hay nuevas alternativas. Y no es evidente que quien sea elegido presidente vaya a tener una mayoría en la Asamblea Nacional. Sea quien sea, se encontrará con el muro de la deuda.
P. ¿Qué ocurriría en una segunda vuelta entre Mélenchon y Le Pen?
R. No hacemos pronósticos. Pero salvo accidente monumental, Le Pen accederá a la segunda vuelta. El asunto [Jordan] Bardella [presidente del Reagrupamiento Nacional y heredero político de Marine Le Pen, envuelto en una polémica por escribir mensajes antisemitas en su juventud] no les ha afectado nada. ¿Quién tendrá enfrente? Toda la campaña presidencial se resumirá en eso. Yo creo que Philippe le ha ganado la partida a Attal, pero no sabemos si le bastará para ganar a Mélenchon y estar en la segunda vuelta. Pero si es Mélenchon, Le Pen le ganará ampliamente.
P. ¿La segunda vuelta puede seguir siendo una barrera a la ultraderecha?
R. Si mira las elecciones municipales, en 71 municipios el RN estaba en cabeza y luego ganó solo en tres. Y no era Francia lo que estaba en juego. Así que me inclino a pensar que, aunque Le Pen esté muy fuerte en la primera vuelta, la segunda será otra cosa.
Esto es saber degradar a quien ser degradado merece.
















