Magíster en educación superior. Escritor. Constructor Civil. Docente Universitario. Papá de 4 creaturas. 15 maratones corridas. Albo. Mapuche de ❤️

Santiago
Joined March 2012
Estoy viejo. Estoy leyendo a Piketty y lo estoy pasando muy bien. – at San Miguel, Chile
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Historia de UBER 1: Se subió un ejecutivo de un banco en Providencia y me dice apenas termina de saludarme: Las bolsas se fueron a pique en Latinoamérica porque ganó Lula. Ya se van a recuperar, le dije. Fue lo peor q pudo pasar. ¿Peor a q ganara el fascismo? Aquí bajo, adiós.
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Hoy me desperté bailando samba.
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Pago por verle la cara a Trump ahora (y también a Kast y Milei) #Lula13
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Con un tercio de los votos escrutados va Bolsonaro adelante por muy poco. Debiera ganar Lula. En primera vuelta Lula descontó de 10% abajo a 2 % a medida q avanzaba el escrutinio. #LulaVaiVencer #lula
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Es cosa de mirar el tiempo en nuestro país y darnos cuenta de q nos convertimos en Chilezuela.
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Tengo un conocido muy facho q está molesto y desilusionado con Kast. La economía está para la cagada, repetía y negaba con la cabeza. Disfruta lo votado, dijo otro. Habíamos 8 hombres adultos ahí. 5 habían votado por Kast. Todos nos reímos.
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¿Diosito nos está KASTigando?
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Que siga lloviendo. Total, la parafina está rebarata.
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Parece q La Maldita Primavera no pasa ligera.
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Imagino q Kast ya culpó al gobierno anterior por la granizada y la lluvia intensa de hoy.
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Atrévete a escribir. Interesados por interno o al mail. Abrazos.
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Todos somos Morocho. Este gobierno no te salva. No queda más q tirarse al río y resistir.
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Hueón, han pasado recién 7 meses. Boric fue un ángel y Piñera no fue tan malo.
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A escribir se ha dicho. Atrévanse muchaches. Interesados al mail o por interno.
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En Tinder sólo debiera escribir: busco compañera para ir a bailar a la Blondie de Santiago o al Máscara de Valpo.
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Mucha gente preocupada por el color de piel de los actores de La Odisea. Y a esos mismos no les molesta que los antiguos griegos hablen inglés. No les interesa la verosimilitud histórica del mito, simplemente son racistas.
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Club de lectura. Consultas al mail o por interno.
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Estoy armando un club de lectura presencial sector Barrio Italia. ¿Hay algún interesado por acá?
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Roberto Fuentes. 🌳 retweeted
La única defensa consiste en proteger el pequeño territorio que aún depende de nosotros: leer cuando todos gritan, pensar cuando todos repiten, dialogar cuando otros insultan, y conservar la honestidad intelectual mientras avanza el tsunami de la banalidad y la barbarie del vacío
ESTUPIDEZ, ARROGANCIA Y BANALIDAD «LA NUEVA ARISTOCRACIA» Cuando el dinero reemplaza al mérito, la soberbia termina creyéndose inteligencia. Hay una sentencia atribuida a Baltasar Gracián que resiste los siglos: «La necedad siempre encuentra admiradores». Si le menciono a Matías Pérez Cruz quizá no recuerde de quién hablo. Pero si le digo el Guatón Gasco, aparecerá aquel personaje que, con la manito en el pecho y suficiencia nobiliaria, expulsaba personas de un lago como si hubiese heredado el planeta junto con la propiedad. Después apareció Martín de los Santos, quien tras golpear a un conserje de la tercera edad huyó a Brasil y desafió a la justicia con la prepotencia de quien supone que la ley fue redactada para los demás. Luego vino Germán Naranjo Maldini, capaz de insultar a un tripulante de cabina por el color de su piel. Más tarde conocimos al iluminado Pablo José Izquierdo, que circulaba a 264 kilómetros por hora, convencido quizá de que las leyes de la física también admitían excepciones por apellido. Y, para demostrar que la igualdad de género alcanza también a la estupidez, apareció Josefa Sáez, quien junto a su padre viralizó por redes cuando dieron wasabi a su perro, fue acusada de cercenar las alas de un loro y, para completar la ironía, integra un grupo de influencers contratados por Falabella. Ya no basta con vender productos: también hay que promocionar el vacío. Cada caso posee su propia miseria moral, pero todos comparten el mismo ADN: arrogancia, frivolidad y la convicción de pertenecer a una aristocracia imaginaria. No la del conocimiento, el talento o el mérito, sino la del apellido y la billetera. Cambian las edades y los nombres, pero se repiten la estética, el lenguaje precario y la pobreza intelectual envuelta en ropa de marca. Viajan a Miami y creen haber recorrido el mundo; conducen un automóvil alemán por Costanera Norte y se sienten en la Costa Azul; confunden consumo con cultura y exclusividad con superioridad. Su vocabulario suele ser inversamente proporcional a su patrimonio. Leer un libro parece una extravagancia; exhibir una pulsera de lujo, una hazaña civilizatoria. Su universo intelectual cabe entre un lago, un gimnasio boutique, un mall y una cuenta de Instagram. Lo inquietante es que esta caricatura ya no provoca vergüenza, sino admiración. La televisión resucitó los realities; la farándula volvió a ocupar espacios antes destinados al debate público y las marcas descubrieron que la banalidad también factura. Mientras tanto, la prensa convierte la mediocridad en espectáculo, la política administra privilegios para una minoría, la justicia tropieza con conflictos de interés y parte de la sociedad observa fascinada cómo los ignorantes ascienden a celebridades. Las sociedades se erosionan cuando confunden notoriedad con mérito, insolencia con personalidad y vulgaridad con autenticidad. Es el triunfo del envase sobre el contenido, de la pose sobre la sustancia y del ruido sobre la inteligencia. Seguirán apareciendo más Josefas y más rotos con plata convencidos de pertenecer a la nobleza. Los charters a Miami seguirán llenos y la televisión seguirá recibiendo a los hijos tontos de rostros añejos, como si el parentesco fuese un talento hereditario. Al final, la estupidez siempre encuentra financiamiento. La única defensa consiste en proteger el pequeño territorio que aún depende de nosotros: leer cuando todos gritan, pensar cuando todos repiten, dialogar cuando otros insultan, y conservar la honestidad intelectual mientras avanza el tsunami de la banalidad y la barbarie del vacío. Porque, al final, todo esto no es muy distinto del caso del “chino y las parvularias” en el cajón del Maipo. Cambian los protagonistas, los presupuestos, el segmento y los barrios. El fenómeno es el mismo: la estupidez convertida en estructura social y la ignorancia promovida como modelo aspiracional. @MisColumnas
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