Ese vaivén infinito que me recibe siempre con la misma presencia que abraza la orilla. Hace tiempo que elegí ser como tú, como la marea baja. Mucho más suave, más íntima e infinitamente más mía.
Llega un momento de la vida en que dejas de escuchar lo que te dicen empiezas a observar lo que hacen, y, es entonces cuando lo entiendes absolutamente todo
Hay silencios que guardan universos enteros y verdades que, por miedo a ser pronunciadas, terminan convirtiéndose en eternas ausencias.
Mecerme en el regazo tenue de las tardes de otoño, ahí, justo ahí, en ese umbral sagrado donde la luz se rinde y florece el silencio.




















