La entidad esperó a que pagase, solo para levantarse de golpe en cuanto terminó.
—Vamos a buscar helado. Helado de limón —dijo, aplaudiendo con suavidad—. Comeré tanto helado que reventaré.
En realidad, se conformaba con un vaso mediano de helado. O un cucurucho grande.
—Sí, tienen esa mala costumbre. No se puede hacer nada al respecto.
Aeyrith caminó sobre el césped, dando algunas vueltas con calma.
—A ver cuándo vuelve a hacerlo, que le queda bien.
—Ya la han profanado, colocándole unas banderitas con la bandera de uno de los países más molestos de la Tierra —dijo—. Incluso si no saben valorarla como es debido, la pisarán solo por el capricho de decir que han podido hacerlo.
Pero bueno, él seguiría apreciándola, aunque ›
—Sí —hizo una pausa—. Gracias.
Aeyrith guardó ambas manos en los bolsillos de su pantalón, con la mirada alzada hacia el cielo nocturno.
—Pues hay gente que no sabe apreciarla. Personas sin ningún tipo de gusto.
Guardó el bate de béisbol y dejó de masticar chicle.
Caminó con calma hasta quedar cerca de Lise, de pie junto a ella.
—Menudo cielo se ha quedado. ¿Te gusta mi novia? Es mía, no la mires mucho —dijo, refiriéndose a la Luna.
—No lo sé, ¿por qué no lo harías? Ah, claro, ¡lo hiciste porque éramos amantes!
Volvió a acomodarse sobre Walter, que así lo tenía bien atrapado. Ya ves tú, como si realmente pudiese huir de él de todos modos.
—La destruí. Eso fue lo que ocurrió.
Extendió los brazos ›
sé perfectamente. Sí, sí, lo sé muy bien...
Restregó el rostro contra Walter.
—Esas personas tenían sus propias vivencias, distintas a las de aquí. Recuerdos que la gente de esta realidad no tiene. No eran solo versiones de otras personas, tenían sus propias personalidades. ›
¿Qué deseo pidió Lis-..? ¡Claro que es una razón válida, Walter!
Y que Ethan se callase, mucha gente a la vez. Se satura.
—Bueno, me he cansado de jugar contigo. A ver si encuentro a alguien interesante —dijo con desdén.
Volvió a chasquear los dedos por puro show, antes de hacer que Ethan apareciese completamente solo en la capilla.
Estaba encerrado. No podría salir, ni ›
—Pues no me respetes. Solo te he hecho caso.
Chasqueó los dedos, cosa que no era necesaria. Solo lo hacía por... eh... ¿aura? ¿Así le decían los jóvenes ahora?
Las orejitas de Ethan desaparecieron. Vaya, eso sí que era una tragedia.
—Deja de ser tan orgulloso. No ›




