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(Santander, Spanien, 1978)
Joined April 2014
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"𝑁𝑜 𝑛𝑒𝑐𝑒𝑠𝑖𝑡𝑜 𝑠𝑢𝑠𝑐𝑟𝑖𝑝𝑡𝑜𝑟𝑒𝑠, 𝑖𝑔𝑛𝑜𝑟𝑒𝑛 𝑙𝑎 𝑠𝑢𝑔𝑒𝑟𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎."
Silhouetten. Substack gratuito. FEB 2026.
𝐻𝑒 𝑠𝑒𝑛𝑡𝑖𝑑𝑜 𝑒𝑛𝑣𝑖𝑑𝑖𝑎 𝑦 𝑚𝑒 ℎ𝑒 𝑐𝑟𝑒𝑎𝑑𝑜 𝑢𝑛𝑜.
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«El silencio lo hablamos todos, sin distinción de razas, edades, clases. El silencio es lo que tenemos en común los hombres con el árbol y el aire, con el fuego y el agua, nuestro idioma común. En el silencio se han escrito las obras más hermosas».
—Andrés Trapiello
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“El silencio fue la estrecha senda por la que fuimos al encuentro el uno del otro. Con la cabeza hirviendo al sol recorrimos el paisaje, un paisaje ondulado de prados y bosque, en absoluto telúrico…”
Leyendo “Paseos con #RobertWalser ” de #CarlSeelig
lecturassumergidas.com/2026/…
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Muchas gracias a Beatriz Eduarte por entrevistarme en su podcast. Dejo por aquí el enlace por si alguien quiere escucharlo:
podcasts.apple.com/dk/podcas…
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Toda presencia es perfpmance
Las redes sociales convierten la propia vida en producto de consumo, la #personalidad en una estética y la identidad en una actuación permanente.
ethic.es/vivir-para-ser-perc…
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«Los fraudes mentales escapan de toda jurisdicción que no sea la personal».
«Una de esas personas tan distanciada de sí misma que podía asistir entre risas a sus tropiezos».
*Novelaza de @gn_rebeca, y un excelente ejemplo de ficción explicativa de la complejidad humana.
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Una de las cosas que me ha gustado a mí de mí librin es ser la vocera de mi vecindario " alma comunista y ejecución fascista".
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Otro de los caros planes que tengo para cuando me jubile es leer o releer a todos los grandes clásicos que leí, leí mal o no leí en su debido momento. Es un plan para el que ya estoy tomando las precauciones del caso, como ir comprando, uno a uno, los títulos o autores que voy a leer en ediciones críticas o solventes que me aseguren una lectura no solo placentera sino enriquecedora, estimulante (con más de 60 o 70 años, algo que mantenga despierta y alerta tu inteligencia será fundamental, ¿no creen?). En esa línea de pensamiento, un autor que pienso leer bien, bastante y con atención es a Cervantes. Todo Cervantes. De él, como todo el mundo, solo he leído El Quijote y sus Novelas ejemplares (esta última en una edición poco recomendable), así que la deuda que tengo pendiente es enorme. Por lo pronto, ya encargué de estas magníficas ediciones el correspondiente a las Novelas Ejemplares y a fin de mes encargaré La Galatea. Luego el resto. Hay que ir guardando pan para el invierno.
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Replying to @Rafael_Narbona
1. Carta de Unamuno al director ABC de Sevilla unos días antes de su muerte.
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UNAMUNO, EL INTELECTUAL AIRADO
Se suele confundir la prudencia, que es una virtud, con el conformismo, una estrategia nada inocente que implica la renuncia al coraje cívico. La prudencia no está reñida con la pasión. Ser prudente no significa abstenerse de apoyar con fervor lo que se considera ético o necesario. La prudencia consiste en elegir lo correcto, no en colocarse a medio camino para eludir los conflictos. Unamuno fue un hombre apasionado e imprudente. Nunca tuvo miedo de molestar. Solo quiso ser honesto y sincero. Decir abiertamente lo que pensaba le creó muchos problemas: destitución, destierro, arresto domiciliario. Su franqueza incluyó el reconocimiento de sus propios errores. Nunca se consideró infalible, pero sí libre de cualquier forma de doblez o hipocresía. No le costó trabajo admitir que a veces había sido muy ingenuo, especialmente al final de su vida, cuando creyó que los militares sublevados en 1936 solo darían un golpe de timón para restaurar la paz y el orden, sin desmontar el régimen de libertades instaurado por la República.
La trayectoria política de Unamuno no refleja inestabilidad, oportunismo o inconsistencia, sino una infatigable búsqueda de la verdad. En 1894, se afilió al PSOE, pues entendió que la lucha del socialismo contra la injusticia y la desigualdad podría erradicar la pobreza, la desigualdad y el analfabetismo. Durante sus años como colaborador del periódico El Socialista y el semanario La Lucha de Clases, criticó ferozmente al capitalismo, al que acusó de convertir “al hombre en una mercancía más, vaciándola de humanidad”, y de promover la guerra, “un negocio de los ricos y un escarnio para los pobres”. Unamuno, que se opuso a la guerra de Cuba y las políticas colonialistas, describió el socialismo como un camino hacia la paz y la solidaridad: “El socialismo es para mí la religión de la humanidad, la encarnación del espíritu evangélico en la vida social moderna”. Solo un “santo sentimiento de solidaridad” podrá redimir a los trabajadores de la alienación provocada por la explotación capitalista. La gran inquietud espiritual de Unamuno hizo que fundiera el socialismo con el cristianismo primitivo, pues Cristo exigió “justicia para los desvalidos”, una demanda que ha ignorado la jerarquía eclesiástica.
Unamuno abandonó el PSOE en 1897 tras una crisis espiritual. Su anhelo de inmortalidad y trascendencia se reveló incompatible con el materialismo histórico y dialéctico. El socialismo pretendía curar el cuerpo “matando el alma”. Su preocupación por la economía “olvidaba que no solo de pan vive el hombre”. La disciplina de partido también le resultó intolerable a un intelectual que se definía a sí mismo como un “ideoclasta” y un liberal indomable. Los dogmas, las consignas y la burocracia le parecieron simples máscaras de un gregarismo que destruía la libertad individual. Frente a la lucha de clases, que alimenta el odio y la división social, Unamuno propuso un ideal de fraternidad y una visión de la historia que trascienda lo estrictamente material. El bienestar no es suficiente. El ser humano alberga una sed espiritual que solo se aplacará con la perspectiva de un más allá, una posibilidad que el marxismo negaba y calificaba de opio para el pueblo.
Después de alejarse del socialismo militante, Unamuno abrazó un liberalismo orientado a la justicia social y basado en la tolerancia y el respeto a la conciencia individual. El socialismo había convertido al Estado en un nuevo Dios. En cambio, el liberalismo invitaba al individuo a no adorar fetiches, a cultivar la independencia de criterio, a sacudirse los dogmas y a obrar conforme a su conciencia, sin tutelas ni coacciones. Crítico implacable de la monarquía, Unamuno apoyó la Segunda República hasta el extremo de ocupar un escaño como diputado independiente, pero enseguida se desengañó. En 1932, pronunció una conferencia en el Ateneo de Madrid, donde afirmó “Me duele España y me duele además su República. […] Repruebo la quema de conventos y la confiscación de los bienes, critico las leyes de excepción y la censura de periódicos por parte del actual gobierno. Es necesaria una nueva España…”. El público respondió con abucheos y en 1933 Unamuno renunció a su acta de diputado, si bien insistió en que es necesario “salvar la República, porque es la única manera de salvar a España”.
En los años posteriores, criticó a la CEDA y al Frente Popular y, en la primavera del 36, celebró la sublevación militar, pero sus expectativas de una reforma incruenta se frustraron enseguida. La brutal represión de la retaguardia, que se cobró la vida de varios de sus amigos, como el maestro y pastor anglicano Atilano Coco, el alcalde republicano Casto Prieto Carrasco, y el profesor y arabista Salvador Vila, le abrió los ojos y le hizo protagonizar un sonado enfrentamiento con Millán-Astray en el paraninfo de la Universidad de Salamanca durante el Día de la Raza. “Vencer no es convencer”, exclamó entre gritos y amenazas. Solo la intervención de José María Pemán y Carmen Polo evitó que el incidente desembocara en un linchamiento. Sometido a arresto domiciliario, su inesperada muerte el 31 de diciembre de 1936 mientras hablaba con el falangista Bartolomé Aragón puso en circulación la teoría de un asesinato. Aunque el acta de defunción apunta una “hemorragia bulbar”, aún se especula si fue envenenado. Los falangistas se apropiaron de su figura durante el entierro, pero Unamuno, que había hablado brevemente con José Antonio Primo de Rivera y acudido a uno de sus mítines, ya había declarado el 23 de noviembre que no quería saber nada de la “inmunda falangería”, a la que consideraba un peligro para España.
Unamuno fue un intelectual airado, un pensador que escribió contra esto y aquello, un espíritu ardiente que cultivó la paradoja y la polémica. Al revés que Ortega y Gasset, que se retiró de la plaza pública para refugiarse en el ámbito académico, prefirió pisar calles y plazas para alzar la voz contra las distintas formas de gregarismo y autoritarismo. No siempre acertó y, en algunas ocasiones, cometió grandes errores, pero siempre rectificó sin reparar en las consecuencias. Actualmente, hay pocos intelectuales airados. Sin embargo, son sumamente necesarios, pues espolean la conciencia colectiva.
¿Qué diría hoy Unamuno ante la degradación de la vida política? En ningún caso callaría y creo arremetería con el mismo furor contra la izquierda y la derecha. A la izquierda la acusaría de haber dado la espalda a cuestiones esenciales, como el amor a la patria, la familia o la idea de Dios. Y a la derecha le reprocharía utilizar esos temas para encubrir sus objetivos reales: el poder, el dinero, los privilegios. Firme defensor del pueblo y la justicia social, habría lanzado toda clase de exabruptos contra los oligarcas que acumulan fortunas mediante maniobras especulativas y contra los patriotas de cartón piedra que exaltan la pureza nacional. Y, en último término, habría repetido una y otra vez la frase filósofo y político católico francés Charles de Montalembert: «Solo el que sabe es libre, y más libre el que más sabe». Con este discurso, Unamuno se habría ganado la incomprensión y la antipatía de todos. Sin embargo, no le habría importado, pues la popularidad le parecía muchos menos importante que la verdad. “Mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad, aun a sabiendas de que no he de encontrarlas mientras viva”, escribió. Unamuno era un hombre para la eternidad. Por eso, en cualquier época, su voz siempre será intempestiva y sumamente necesaria.
RAFAEL NARBONA
elespanol.com/el-cultural/bl…
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En la #Contratapa, sobre “Lo que no vuelve” de Mariano Tomasovic y lo que no queremos aprender cuando vivimos fuera, pero terminamos aprendiendo:
shorturl.at/s5Nhj
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Me gusta cuando la gente recomienda libros para compartir una emoción y no tanto para demostrar un conocimiento.
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Se llama EL MUNDO porque Super Pop ya estaba registrado.
Mayte Gómez Molina, escritora: "Cuando miras a otra mujer y piensas que está gorda, en realidad es un hombre el que está mirando a través de tu propia cabeza" elmundo.es/yodona/actualidad…

































