“𝑰 𝒆𝒙𝒑𝒆𝒄𝒕𝒆𝒅 𝒕𝒉𝒊𝒔 𝒓𝒆𝒄𝒆𝒑𝒕𝒊𝒐𝒏,” “𝑨𝒍𝒍 𝒎𝒆𝒏 𝒉𝒂𝒕𝒆 𝒕𝒉𝒆 𝒘𝒓𝒆𝒕𝒄𝒉𝒆𝒅; 𝒉𝒐𝒘, 𝒕𝒉𝒆𝒏, 𝒎𝒖𝒔𝒕 𝑰 𝒃𝒆 𝒉𝒂𝒕𝒆𝒅, 𝒘𝒉𝒐 𝒂𝒎 𝒎𝒊𝒔𝒆𝒓𝒂𝒃𝒍𝒆 𝒃𝒆𝒚𝒐𝒏𝒅 𝒂𝒍𝒍 𝒍𝒊𝒗𝒊𝒏𝒈 𝒕𝒉𝒊𝒏𝒈𝒔.ᐟ”
Era una historia común entre las noches de taberna de la nación del viento.
Media más de dos metros de alto, mirada fría que brillaba con la luz de la luna. Un pecho al descubierto adornado por una enorme cicatriz desde donde expulsaba fuego verdoso hacia los caminantes.
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Noche lluviosa de vientos huracanados golpeaba el teatro principal de Fontaine. Criatura enorme arrastraba sus pies en la penumbra, sus ojos fijos en la felina en su horizonte.
Su mayor diversión, la curiosidad y lo desconocido. Ojos inertes cuyo escaso movimiento >
Dimitri atendió a su ego con un cabeceo, afirmando aquellas palabras con admiración de su parte.
— Vaya, es más increíble de lo que se rumora en la ciudad. Si tuviéramos esa dedicación en nuestros generales, no tendríamos una sola baja.
#𝚂𝚊𝚖:
2022...
— Nunca se me había ocurrido ser acompañado por la tercera. Le pido mil disculpas si no sé bien qué ofrecerle.
Titubeó en sus palabras, aún así caminando en dirección a su propio campamento.
— Le... Gusta el café?
— Al ser hecho por usted, tiene el corazón que hace que le pueda agarrar el gusto, Sota.
Explicó, dando una solemne reverencia, una en la que ofrecía su propio cuello.
— Pero la cocina tiene más que balances y valores, los niños se guían más por el sabor y la vista.
— Bueno...
Unos segundos el rubio se puso a dudar, la mirada exhibía la propia desconfianza de quien estaba en territorio enemigo. Con la mano libre pellizcó su propia barbilla, sus pupilas pasando entre la mujer y el entorno
— Honestamente? Me buscaría buscar algo que comer
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