Editor, escritor y director editorial de https://xitter.cf/t.co/jNgA0AfHWS.

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Joined April 2011
Antonio J. Rodríguez retweeted
Me encantó esta entrevista que hizo @ibrahb a Ezequiel Fanego de @cajanegraedit youtu.be/doBLMQBTcp0?si=wvrP… Ya mismo voy a buscar 'Tímidos radicales'.
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Al hilo de esta publicación, alguien me dijo ayer en LinkedIn: «¿Puedo preguntaros si usáis programas de empresas que se lucran habiendo robado material con derechos de autor para entrenar, sin consentimiento y sin pagar?» A lo cual se me ocurrió contestar lo siguiente, que comparto por aquí porque verdaderamente me parece un tema chulo para pensar/ discutir: «[…] la práctica totalidad de software que utilizas (incluyendo esta red), así como la mayoría de webs que navegas, ha sido ya escrito y reescrito con código de LLMs de propósito general: nuestro equipo de ingeniería no escribe a mano el código; de hecho, nadie lo hace (entre otras cosas, porque los incidentes en ciberseguridad recientes están obligando a blindar cualquier solución tecnológica con código que solo puede producirse con modelos de lenguaje). Bajo la práctica totalidad de Internet corre, aunque tú no lo veas, información de LLMs. »Cada vez que mandas un mail, consultas un periódico o ves un vídeo de YouTube, estás mirando líneas de código hechas con Cursor, Anthropic, OpenAI o lo que toque. »En lo tocante a derechos de autor, el asunto, de momento, queda zanjado con que el entrenamiento de modelos es fair use (lo que no quita que nuestro sistema garantice no entrenar modelos). Anthropic pagó la multa por posesión de material pirata (no por entrenar modelos) y ese dinero está en manos de las editoriales, que están viendo ahora cómo reparten el dinero (hay mucho info al respecto)». (De hecho, el gran tema desde hace meses en la prensa especializada del mundo editorial, pero también en ferias del sector, son los acuerdos y licencias entre grupos editoriales y compañías tecnológicas.) Creo que no lo había enunciado antes así, pero lo interesante a subrayar del caso, a mi criterio, es que no existe ya/ más un Internet afuera de la IA. Todo el Internet comercial se sostiene sobre código de LLMs. Es decir, mucha gente piensa (razonablemente; no tiene por qué saberlo) que IA es el chatbot de ChatGPT, pero eso es solo la punta del iceberg.
Hablamos mucho estos días de premios literarios y tribunales de autoría. Sin embargo, en los despachos de las editoriales la tecnología ya trabaja en otra cosa, que es mucho menos intuitiva en lo tocante al oficio del libro. Hoy lo cuenta ABC, con Alighieria como caso: verificación, corrección, contratos y derechos en más de cien sellos. Lo que la IA hace en la edición, y lo que aún no está preparada para hacer. Dentro link 👇 abc.es/cultura/libros/correc…
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Caja negra es una gran editorial. Por favor, no dejen de pispear el catálogo cada tanto. Larga vida les deseo.
La editorial @cajanegraedit cumplió 20 años y es prácticamente un género en sí misma. Nació en Argentina en 2005, justo después de la crisis de 2001, cuando faltaban conceptos para pensar lo que estaba sucediendo. Y decidió salir a buscarlos… Desde entonces ha publicado a Mark Fisher, Simon Reynolds y buena parte del pensamiento contemporáneo que hoy leemos en español. Esta semana tenemos en Folio a Ezequiel Fanego, su fundador y editor. Hablamos de cómo descubrieron a Fisher en los blogs mucho antes del boom, de por qué esperaron años para publicarlo y de algo que, según Ezequiel, hoy ya no podría ocurrir en el oficio editorial. Aquí van los primeros 50 segundos. La conversación completa: YouTube: youtube.com/@FolioEditorial Spotify: open.spotify.com/show/7imxfp… Folio es un podcast sobre el mundo editorial impulsado por alighieria.com.
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Hablamos mucho estos días de premios literarios y tribunales de autoría. Sin embargo, en los despachos de las editoriales la tecnología ya trabaja en otra cosa, que es mucho menos intuitiva en lo tocante al oficio del libro. Hoy lo cuenta ABC, con Alighieria como caso: verificación, corrección, contratos y derechos en más de cien sellos. Lo que la IA hace en la edición, y lo que aún no está preparada para hacer. Dentro link 👇 abc.es/cultura/libros/correc…
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La editorial @cajanegraedit cumplió 20 años y es prácticamente un género en sí misma. Nació en Argentina en 2005, justo después de la crisis de 2001, cuando faltaban conceptos para pensar lo que estaba sucediendo. Y decidió salir a buscarlos… Desde entonces ha publicado a Mark Fisher, Simon Reynolds y buena parte del pensamiento contemporáneo que hoy leemos en español. Esta semana tenemos en Folio a Ezequiel Fanego, su fundador y editor. Hablamos de cómo descubrieron a Fisher en los blogs mucho antes del boom, de por qué esperaron años para publicarlo y de algo que, según Ezequiel, hoy ya no podría ocurrir en el oficio editorial. Aquí van los primeros 50 segundos. La conversación completa: YouTube: youtube.com/@FolioEditorial Spotify: open.spotify.com/show/7imxfp… Folio es un podcast sobre el mundo editorial impulsado por alighieria.com.
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Hay una idea general de cómo escribe una IA (un LLM) que es fundamentalmente errónea y no aclararla contamina toda discusión: "Es una máquina que devora todo el saber humano, montones de webs y libros (sin pagar un céntimo) y luego lo regurgita probabilísticamente, gracias a un montón de cómputo y al contexto que le da una red neuronal llamada transformer". Vale, pues no es así. O no solo, pero ese "no solo" es crucial. El primer modelo de IA resultante del preentrenamiento de un modelo con una enorme cantidad de textos (el llamado "modelo base") es un desbarre salvaje e incontrolable. Hace falta un posentrenamiento absolutamente crucial para convertirlo en las listísimas y majísimas IAs que conocemos con distintas y laboriosas técnicas: ajuste fino supervisado, ajuste por preferencias y aprendizaje por refuerzo con retroalimentación humana (RLHF). ¿En qué consiste todo esto a grandes rasgos? Unos redactores humanos aportan ejemplos de respuestas aceptables, los investigadores desarrollan un modelo de recompensa que aprende cuáles de esas respuestas preferimos los humanos y, con los resultados, se entrena a los modelos para maximar su recompensa al responder. Este posentrenamiento de inspiración conductista se generaliza con InstructGPT (lanzado por OpenAI en 2022) y lo cambia todo, aplana sin remisión la escritura y deja unos estilemas y estructuras inevitables y perfectamente rastreables por un detector afinado. Un LLM es puro artificio, no escribe de ninguna manera como un ser humano hasta el punto de que no puede ser imitado. Su escritura está constreñida a un repertorio estrecho de elecciones que se pueden detectar algorítmicamente. Como hace Pangram. Sí, los detectores anteriores eran estafas conocidas que podían señalarte como IA Frankenstein o el Quijote porque medían la perplejidad, o qué tan "predecible" era una palabra después de otra. Y eso no funcionaba. En lugar de adivinar probabilísticamente cuál es la siguiente palabra, Pangram opera como un gran clasificador entrenado con millones de documentos reales e híbridos. Pangram no te dará Frankenstein como IA (si eliges un extracto de al menos 500 palabras). Puede trampearse para dar falsos negativos, pero no te dará falsos positivos. Bueno, hay una pequeña posibilidad de que lo haga. Tan pequeña que hay una probabilidad mayor de que te sirvan un póquer en la primera mano.
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Propongo un juego especulativo y correr la línea de tiempo algunos años: qué hay después del debate sobre Pangram en la escritura y la IA. (Recordemos que hace escasos dos años era habitual burlarse de los errores de ChatGPT, y ahora ya gana premios literarios a jurados de prestigio…). Supongamos que los modelos mejoran hasta burlar a los detectores y Pangram ya ni sirve porque para qué. Supongamos que los lectores, incluso los que hoy todavía notan/ notamos la diferencia, dejan de notarla. (Hay un 10% de probabilidad de que esto pase, por decir algo, pero podría pasar). ¿Qué sucede después? Lo primero es que salta por los aires no la literatura, sino el concepto de autoría, tal como la entendemos. Esa idea de autor, el genio individual y la obra como expresión de una interioridad irrepetible, es algo más o menos reciente; una herencia del Romanticismo. Sin embargo, que se tambalee la figura del autor no significa que se resienta la producción bibliográfica, ni tampoco la literatura. Puede ocurrir justo lo contrario. ¡Quizá haya un nuevo boom de nueva literatura INCREÍBLE! De hecho, ya ha pasado con el software: hace nada se anunció el fin de la programación (SaaSpocalypse), y, en cambio, lo que ha llegado es una eclosión de productos impensables hace dos años: compañías más eficientes, haciendo muchísimo más con menos. La disciplina ha sido repensada en su completitud. (Recuerden que un ingeniero de telecomunicaciones es un escritor… de código; ahora ya editor). Empieza a verse también en la investigación científica, en las matemáticas, en las ciencias naturales… Hagamos ahora zoom out y pensemos en los padres de la patria del ensayo. Montaigne escribió los Ensayos encerrado en su torre con una biblioteca de unos mil volúmenes, si no recuerdo mal, lo que para su época era una fortuna. Francis Bacon, el primer gran ensayista en lengua inglesa, dijo que había tomado todo el conocimiento como su provincia, una ambición delirante en su tiempo. Emerson levantó sus Ensayos a partir de cuadernos donde copiaba e indexaba a mano lo que leía. Pues bien: hoy cualquier ensayista —uno cualquiera, digo, al random— tiene a su alcance muchísimo máaaAAAaas conocimiento e información de valor del que los padres del género pudieron soñar. Así que, si el ensayo nació de una biblioteca de mil libros, ¿qué puede nacer de esto? Lo mismo con la lectura, si quieres: si lo piensas, es altamente probable que tú ya hayas leído a muchos más genios de la literatura de los que Shakespeare o Dante leyeron. Muy probablemente, ni tú ni yo superaremos a estos dos, a pesar de que hemos leído más y mejor que ellos. Otro tema a seguir es cómo aprendemos literatura. Si producir discurso se vuelve tan fácil como producir código, el valor se desplaza hacia otra parte: la audacia; la distribución; el ingenio para la oportunidad. Frente a la bobada esta de la Ilustración oscura, merece la pena también especular con una nueva Ilustración real: un conocimiento omnívoro, holístico, pluridisciplinar, frente al saber parcelado que hemos heredado. Las transformaciones reales siempre se cocinan en el largo plazo. Sin más, solo un recordatorio de que, QUIZÁ, lo de la IA en los premios es el árbol que impide ver el bosq…
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Gallimard, uno de los sellos más emblemáticos del panorama francés, va a pasar ya todos sus manuscritos por un detector de IA. A partir de enero de 2027, los textos que lleguen a las editoriales de Madrigall (Gallimard, Flammarion, Denoël, P.O.L, Minuit, J’ai lu…) pasarán por un software de detección. Lo adelantó France Inter y lo recogía ayer también ActuaLitté. El contexto es una rentrée littéraire marcada por la IA, a saber: — El Goncourt retiró de su selección la novela de Thélyson Orélien. Su editorial canadiense, Boréal, acaba de romper con él. Él lo niega todo. — A Lilia Hassaine, autora de Gallimard, la sacaron del Interallié tras un análisis que detectaba IA en su obra. — Albin Michel ya usa un detector. Aquí la historia completa: actualitte.com/article/13484…
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Antonio J. Rodríguez retweeted
🔍 ¿Funciona el detector de IA Pangram? He recopilado siete pruebas independientes. Respuesta corta: parece claro que SÍ. Casi nunca marca como IA textos humanos (entre 0% y 0,2% de textos probados). Hilo con los detalles👇
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Obsesionado con esto: «¿Qué ser humano que nazca a partir de hoy va a aprender a escribir como escribían los mejores hasta ahora? Ninguno (alguno siempre habrá, pero un residuo)».
Este es el tema del día en el mundo literario español, y el nivel de la discusión que genera es sorprendente y preocupantemente bajo. Están los escandalizados. Están los que quieren abrazar la creación de libros mediante IA como un potencial nuevo arte. Están los que ven con malos ojos usar la IA para detectar la IA (por una revelación de cinismo o por simplemente posicionarse en la segunda derivada, que siempre queda muy bien). Están los que se asombran de que el reputado jurado no se diese cuenta de que estaba escrita por IA. Pero no están (o son muy pocos) los que saben por dónde les da el aire. Señores, señoras, la literatura ha terminado. C'est fini, como diría Thélyson Orélien. ¿Qué ser humano que nazca a partir de hoy va a aprender a escribir como escribían los mejores hasta ahora? Ninguno (alguno siempre habrá, pero un residuo). Nadie de entre quienes vengan detrás va a dedicar dos, tres, cuatro años a escribir con altura un libro. Sería ridículo, rotundamente anacrónico. Y esa actividad, repetida muchas veces, junto a la actividad de la lectura paciente, es la que genera la buena literatura. Pero c'est fini. Es obvio que esa actividad va a desaparecer (ya lo está haciendo) y con ella la generación de buena literatura. No hay discusión previa, simplemente es así, el mundo cambia, y cada vez lo hace más rápido. Nos adentramos a pasos agigantados en la era de la hipertecnologización y, con ello, muchas de las virtudes humanas van a ir desapareciendo poco a poco. No lo harán del todo, eso está claro, pero desaparecerán lo suficiente como para reducir al mínimo ciertos caldos de cultivo que hasta ahora han servido para generar algunas cosas, entre ellas alta literatura. ¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo nos vamos a preparar para cuando el mundo se transforme por completo? Uno, entonces, podría pensar que la pregunta que hay que hacerse es la siguiente: ¿Será la IA algún día capaz de generar textos literarios mejor que cualquier otro humano? Pero es que la respuesta a esa pregunta ya la sabemos. Es evidente que sí. La pregunta que hay que hacerse es la siguiente: ¿Queremos vivir en ese mundo? Y ahí es donde deberíamos empezar a debatir.
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IA y literatura: ¿estamos ante el último vector aceleracionista (el final boss) que guía a la implosión del premio como sistema de reputación literaria? (Esta pregunta es un poco una broma, pero otro poco no, así que vamos a razonarla un pelín). En cosa de un mes hemos visto a un jurado de prestigio premiar una novela escrita en un 99% por una IA, a otro en Francia nominar a ídem a Thélyson Orélien y a Allende ganar el Planeta con: seudónimo. Bien. Si lo piensas, está ocurriendo lo que una masa crítica de la edición llevaba años deseando en voz baja: el achicharramiento total del sistema. Un sol tragándose a sí mismo. (Barroco bucle psicoanalítico: que alguien desee algo no quiere decir que quiera que suceda; quiere decir solo eso: que lo desea). No es lo mismo que un libro del montón (o abiertamente malo) despache + 300.000 ejemplares —que al final es algo que el público/ la masa decide—; a una obra avalada por un jurado de prestigio, que al final acaba revelándose como un vulgar y embrutecedor palimpsesto de ChatGPT: el prestigio de la institución literaria (lo único que valía algo, aun simbólico) directamente se descascara ahí. O como diríamos en claudés: el premio no era un gusto, era una garantía (Xd). Por eso resulta revelador que muchos escritores reaccionen ahora descalificando al mensajero: «¿¡Pero cómo va a evaluar una IA a otra IA!?». A ver, amigo, cómo te explico… Semejante respuesta no es un cuestionamiento al detector, sino una negativa y un revolverse a admitir lo evidente, que es la precariedad salvaje del sistema literario. Estoy leyendo estos días el Nadie merece nada, de Jahel Queralt, que es una reivindicación de la meritocracia, y ahora se vuelve inevitable traerlo al caso, si resulta que en la literatura el mérito no se está midiendo bien. O sea: si un jurado experto no distingue a un autor de un modelo de lenguaje, ¿qué era lo que se estaba premiando exactamente? Quizá —quizá— estamos a un paso de lograr lo que muchas voces críticas querían: hay motivos para el optimismo, ¡una vez más! Solo hay que pensar un poco más a largo plazo.
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Por si aún sigue haciendo falta, un poco de explicación técnica a lo que significa 99% en Pangram…
La respuesta a tu pregunta, Pedro, la comentamos el otro día: no es falso tu hilo ni tu apreciación, pero es irrelevante cuando se trata de evaluar un libro entero. Pangram puede fallar en el análisis de un bloque con muchísima probabilidad si le buscas el vértice. El resultado es binario, la muestra es pequeña, la tasa de error es enorme. Al analizar un libro entero, la probabilidad de que Pangram falle (dando un 99% de IA) es 0 coma muchos ceros patateros. He estado bastante tiempo desarrollando algoritmos de cribado para esto, usando Pangram e integrándolo en Alighieria (que no sé si lo conocerás). Y lo hemos validado con cientos de libros de cientos de editoriales.
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Antonio J. Rodríguez retweeted
De verdad que es alucinante esto. Un 99% en Pangram significa, si entiendes un poco el asunto, que la novela está escrita desde la primera hasta la última página con IA, a golpe de prompt. ¡Y básicamente sin editar después! Editando el tanto por ciento bajaría. Ya no se trata solo de la estafa (el premio ganado prohibía la IA), es que no se puede ser más vago. – at Madrid, Spain
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Primer caso en España de una novela premiada y presuntamente escrita por IA, a la manera del escándalo de Thélyson Orélien. A propósito, pienso mucho estas semanas en la cronología de los acontecimientos. La escritura asistida por IA se popularizó a finales de 2022 y lleva tres años integrándose, con mayor o menor medida, en todo el mundo. Sin embargo, las herramientas capaces de detectarla con una fiabilidad prácticamente impecable no han madurado hasta mediados de este año. Eso significa que, entre un momento y otro, ha habido un periodo largo en el que la tecnología para producir texto existía, pero la tecnología para verificarlo no. Inequívocamente, ese desfase marca un hiato (¡o no, quizá es lo que nos espera!) en la producción bibliográfica de los últimos años. elpais.com/cultura/2026-10-2…
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El mejor aliado de las librerías norteamericanas no es el Estado… ¿sino un hedge fund? (Menuda pieza de periodismo sobre el ecosistema librero anglo que trae esta semana el @NewYorker… Aquí un repaso muy, muy rápido a la historia y los grandes números). Barnes & Noble y Waterstones, las mayores cadenas de librerías de EE. UU. y Reino Unido, llevaban años en caída. Hoy crecen, abren tiendas y se preparan para salir a bolsa el año que viene con una valoración de, al menos, 3.000 millones. Las dos pertenecen a Elliott Management, el fondo de Paul Singer que pleiteó durante años con Argentina por su deuda. Al frente de ambas está James Daunt, exbanquero de J.P. Morgan, que controla más del 20% del mercado librero estadounidense. Waterstones ya tenía antes un dueño incómodo. En 2011, en plena quiebra, la compró Alexander Mamut, conocido como «el banquero de la familia Yeltsin». Cuando Daunt le dijo que salvarla costaría 40 millones de libras, Mamut respondió que eso era menos que el fichaje de Fernando Torres. Siete años después se la vendió a Elliott por 190. La receta de Daunt fue tratar el libro como lo contrario de una mercancía. Quitó poder a la central, dejó que cada tienda eligiera su fondo como si fuera independiente y prohibió que las editoriales pagaran por colocar libros en las mesas. Las devoluciones bajaron del 25% al 4%. Tuvo costes, claro. Despidió a la mitad de la central, rechazó subir el salario base de los libreros pese a que lo apoyaban 2.400 escritores y las editoriales se quejan de sus pedidos mínimos. Con ese dinero, Barnes & Noble ha litigado contra la censura de libros LGTBI en Texas y Virginia, y mantiene abiertas tiendas que nadie abriría. La que más orgullo le da a Daunt está en Lowestoft, un antiguo puerto pesquero sin industria y feudo de la ultraderecha. Cuando le preguntaron si Singer ama los libros, Daunt respondió que lo que ama es: ganar dinero. Y lo dijo con orgullo, por supuesto: durante décadas, la cultura del libro se ha defendido como una causa necesitada de compasión, y él la ha convertido en un negocio rentable, algo, por lo general, más difícil de tumbar. Aquí la historia completa: newyorker.com/magazine/2026/…
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¿Y si los intelectuales más influyentes de hoy no están escribiendo libros? Algunas pistas recientes para pensar sobre ello son: el perfil de Peter Thiel esta semana en El País, la oleada de ensayos sobre la Ilustración oscura, y el Anagrama de ensayo para Xavier Nueno. La pregunta que planteo en el Folio de hoy: ¿hay más filosofía en las páginas del Financial Times que en las facultades de ídem? Además: — Boréal retira la novela de Orelien por huellas de IA en sus metadatos — James Daunt y «la nueva era de la lectura» en The New Yorker. — El académico y escritor Antoine Compagnon publica Partir, una variación sobre el tiempo y la muerte que evoca la enfermedad y el final de vida de su compañera, la profesora Patrizia Lombardo. Hablamos de esto aquí 👇 substack.com/home/post/p-220…
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