Cada vez que pienso que ya me olvidaste, que conociste a alguien más y que le estás dando todo lo que a mí nunca me diste, me dan ganas de arrancarme el corazón.
Y quizá siempre me mienta con esto que pienso, pero sé que sentiste por mí más de lo que querías admitir, y que no fuiste lo suficientemente maduro ni valiente para hacerle frente a ese sentimiento.