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Como solía decir Fogwill, la gente no sabe lo que hace, no dice lo que sabe y jamás hace lo que dice.
No cometan el error de googlear las autoridades actuales del FNArtes: un cóctel depresivo de burocracia e ignorancia.
El resentimiento, dice Gramsci, es uno de los motores de la lucha; es la pulsión todavía ciega de la conciencia de clase. Ancora…
La figura del estafador es sin duda la menos indeseable de las que confluyen en el repulsivo Hernán Casciari.
Mi IA preferida es analógica y viene en un dispositivo un poco incómodo. Pero hay con qué darle: es implacable hasta en los mínimos detalles.
Basta decir levemente “La pausa è finita” y todos vuelven en silencio a sus asientos. Humanismo es domesticación.
Qué miserables son los libros que cuentan miserias cuando en su relato no incluyen las propias miserias del narrador.
Los que muy livianamente se adscriben la virtud de ser "mejores lectores que escritores" sabrán lo difícil que es dar con esa rara avis que merece el nombre de "buen lector"?
Vuelvo a Trieste a enseñar literatura. Aunque parezca mentira, en tierra de Svevo, de Saba, de Magris eso (la literatura) todavía importa.
Todo bien con Anne Carson, buena escritora; pero no me pregunten si los prefiero a Pynchon o a DeLillo.
Nada es más desautomatizador del conformismo narcisista que tener que escribir para alguien por quien sentís verdadera admiración intelectual.



