Lo ve más como algo recíproco, puede ella hacer lo que quiera en su cabeza siempre y cuando siga prestándose a ayudarle en algunas misiones. No es tan ágil como ella.
— Mi trabajo consiste en ello, querida. Pasar desapercibido —aquella paranoia suya contaminó su vida y, para ›
Hizo todo lo que pudo. Recibió entrenamiento para manejar toda clase de armas, ejecutar objetivos y para infiltrarse en territorio enemigo de manera sigilosa... Nadie consideró necesario enseñarle a volar, hasta ahora.
— Dime que no estoy siendo grabado —abrió los brazos, ›
Su semblante no cambió en absoluto, no era la primera ni tampoco la última vez que ella se adentraría en su cabeza, lo sabe. Sin embargo, luce contento.
— Parece que te conozco mejor de lo que crees —reafirma. Había supuesto que llegaría con hambre, caminó a la cocina a ›
— ¿Esa es tu deducción luego de hurgar mis pensamientos? —a ciencia cierta no se equivocaba. Apoyó el hombro contra la pared, a una distancia prudente de la rubia, con una sonrisita—. De hecho la cena ya viene en camino. ¿Quieres algo de beber por lo mientras?
Pese a la burla, flexionó un poco las rodillas y se impulsó hacia uno de sus costados, concentrándose en la sensación que le recorría el cuerpo.
— Me cuesta entender cómo estás acostumbrado a esto —expresa, despegando sus botas unos cuantos centímetros del suelo—. Es difícil.















