Me pone triste pensar que probablemente jamás voy a experimentar un nivel de euforia que se asemeje tan siquiera un poco a lo que debió haber experimentado cualquier señora católica que estaba rezando en el momento que María Corina apareció de la nada en la iglesia
Me pone triste pensar que probablemente jamás voy a experimentar un nivel de euforia que se asemeje tan siquiera un poco a lo que debió haber experimentado cualquier señora católica que estaba rezando en el momento que María Corina apareció de la nada en la iglesia
Lo del paseo las Mercedes solo dejó en evidencia como algunos glorifican la arquitectura de afuera y aborrecen la nacional, ustedes no quieren mejorar Caracas solo quieren una Miami 2.0