Hay un poco de "psicología de autoayuda" en esto, pero no demasiada. La base creo que es bastante acertada.
People who spend long periods of time at home and slowly lose the desire to go outside often think they're just resting. But psychologically, many of them are experiencing something called mental rumination. It's a state where the brain starts slowing down while the number of thoughts inside keeps increasing and the motivation to do anything slowly disappears. The mind gets stuck in the past, worries about the future and burns itself out. This isn't laziness, it's a nervous system stuck in survival mode. And the longer it lasts, the more distant normal life begins to feel. And the difficult part is that you usually can't escape it through one massive burst of motivation. And sometimes,recovery starts with just one small step.
Esta es la clave de todo: “nos hemos quedado sin identidad”.
Es un evento traumático: eras -> ya no eres.
Podrás ser otra cosa, tal vez, pero no ya eso que en buena parte te definía.
Un deportista profesional que sufre un accidente, alguien que le da un ictus, el jubilado tras 50 años haciendo lo mismo, etc.
En todos los casos es lo mismo: lo que eras ya no podrás serlo y no lo has decidido tú, lo que te hace además sentirte más indefenso/frustrado/perdido.
Ahora analiza qué resultado tiene eso, a nivel social, en millones de puestos basados en conocimiento, globalmente.
No ha habido jamás antes algo de este calibre a tantos niveles.
No me canso de decirlo:
A los programadores nos han arrancado de cuajo nuestra identidad de la noche a la mañana.
Que sí, que soy el primero en usar Codex o Claude Code.
Que sí, que shippear features a toda hostia, con las que antes ni soñabas, es dopamina por un tubo.
El problema no es el avance en sí, toda profesión evoluciona con el tiempo.
Pero es que en cuestión de 18 meses, todo lo que habías aprendido durante años, miles de horas de práctica, cientos de horas de estudio dentro y fuera del trabajo, se han esfumado.
Ya dan igual las discusiones sobre patrones de diseño.
Ya dan igual los libros de Uncle Bob.
Ya dan igual las noticias con las novedades en Swift.
Ya dan igual las horas debuggeando o resolviendo un problema que acababan en ese aha moment.
Hasta nos divertíamos cambiando el tema de colores del código.
Ya hace muchos meses que no toco una sola línea a mano, así que ya ni eso nos queda.
Nos hemos quedado sin identidad.
Como decimos en Galicia: A chorar a Cangas (supongo)
David López retweeted
I am working on approximately 17 things simultaneously, and frankly, I find it overwhelming, exhausting, and not very rewarding.
I used to find extreme joy in living with a problem. Keeping all the details in memory, thinking about it deeply for days, iterating and improving.
Now all of that is gone. I am still pretty good at guiding agents - decades of developing and shipping all kinds of software cannot be erased - but I feel that what I considered one of my biggest strengths is diminshing in value.
Anyone working seriously with agents knows this, even if they don't want to admit it. The deep super focused thinking is much more rare now. It is like a muscle - if you don't train it regularly, it gets weaker.
Is that something that we are willing to give up? Something that is no longer needed? Can the new generations of engineers do without it? No idea.
David López retweeted
TL,DR
El dieciocho de octubre os solté un consejo no pedido. Comida no perecedera que se pueda comer sin energía externa para una semana y con energía externa para dos. Litro y medio de agua al día por miembro de la familia durante un mes. Powerbank de alta capacidad. Cocina de camping con cartuchos de gas para dos semanas. Esto es lo mínimo en casa, dije. Ya me lo agradeceréis.
Hubo quien lo leyó como si estuviera anunciando el fin del mundo y quien se puso a imaginar búnkeres y despensas para dos años. Ni una cosa ni la otra. Yo solo digo lo que veo en lo que tengo monitorizado (algunos por aquí lo habéis visto), y no es un escenario loco. Nadie habla de apocalipsis zombie. Hablo de cadenas de suministro, de diésel y de una red eléctrica que ya ha enseñado las costuras y bastante inestabilidad social en muchos focos a la vez. Sin más.
Y hay una idea de fondo que conviene no perder. Una sociedad preparada hace más fácil la labor del Estado a la hora de afrontar una crisis. Si el Estado no tiene que preocuparse de determinadas situaciones de emergencia porque la gente está concienciada, puede enfocar esfuerzos en recuperar la normalidad antes. Cuanto más concienciados y preparados estemos, mejor. Y eso no significa arramplar mañana con el supermercado ni comprar 19 toneladas de papel del culo.
Porque, y esto lo digo yo mirando lo que hemos vivido, tenemos pruebas bastante claras en los últimos años de que la respuesta pública a crisis de distinto tipo deja mucho que desear. El veintinueve de octubre de 2024, en la DANA de Valencia, AEMET elevó el aviso a rojo a las siete y media de la mañana y lo extendió a toda la provincia sobre las nueve y media. El primer ES-Alert masivo a los móviles no salió hasta las ocho y once de la tarde. Más de doce horas después. Cuando el mensaje pedía evitar desplazamientos, la tragedia ya estaba encima de mucha gente. Eso no es un rumor de taberna.
En enero de 2021 Filomena dejó Madrid bajo la nieve y la logística hecha un cromo. Alrededor de 13.000 camiones embolsados. Mercamadrid parado el fin de semana. Estantes de fresco vacíos un día y medio en algunos supermercados hasta que volvieron a entrar más de 1.000 camiones. No fue el fin del mundo. Fue un corte corto que enseñó lo rápido que se nota cuando la cadena se atasca.
En marzo de 2020, con el COVID, las farmacias se quedaron sin mascarillas. FEDIFAR hablaba de un salto brutal de pedidos, del orden de un 20.000 por ciento respecto al año anterior, y de poder atender solo una fracción de la demanda. Mientras tanto la peña vaciaba pasillos enteros de papel higiénico. Las autoridades repetían que el abastecimiento no corría peligro. El problema no era que se hubiera acabado el papel en España. Era el pánico comprando a lo loco. Precisamente el tipo de reacción que no quiero. Prepararse con calma no es eso.
Y el veintiocho de abril de 2025 se fue la luz en toda la península. El Expert Panel europeo, en marzo de 2026, confirmó un origen multifactorial. Oscilaciones, desconexiones incorrectas de generación y un control de tensión por parte de generadores por debajo de lo que exige la normativa, el famoso P.O. 7.4. Quien viva con la idea de que la red es un reloj suizo que nunca falla no ha leído el informe.
Desde entonces la red va con el freno de mano echado. En 2025 Red Eléctrica no tuvo que activar ni una vez el servicio de respuesta activa de la demanda, el mecanismo por el que pide a la gran industria que baje su consumo durante un rato. En lo que va de 2026, hasta el seis de octubre, lo ha hecho once veces repartidas en ocho días, con picos de hasta 1.775 megavatios, y siempre por el mismo motivo, falta de reserva de potencia para subir si algo falla. Conviene decirlo bien. No es un corte forzoso a las fábricas, es un servicio voluntario que las empresas pujan en subasta y por el que cobran, y la propia Red Eléctrica insiste en que no es un mecanismo de emergencia. Pero que se haya pasado de cero a once en un año dice bastante de lo justo que anda el margen.
En octubre de 2026 Red Eléctrica publicó 18,52 gigavatios de acceso de demanda ya otorgados en transporte, con los centros de datos alrededor del treinta y cuatro por ciento. Tras actualizar escenarios hay capacidad firme en más del treinta y cinco por ciento de los nudos. No está todo cerrado a cal y canto. La presión de demanda nueva y el control de tensión son un tema estructural.
Si encima de eso miras fuera, los hechos siguen sin ser conspiranoia. El once de marzo de 2026 los treinta y dos miembros de la Agencia Internacional de la Energía acordaron poner en el mercado 400 millones de barriles de reservas de emergencia. El motivo era la crisis del Estrecho de Ormuz, abierta desde el veintiocho de febrero con el conflicto en Oriente Medio. Según la propia AIE, el tránsito de crudo y productos por Ormuz cayó a menos del diez por ciento de los niveles previos. A mediados de octubre ya se habían liberado unos 330 millones. El quince de octubre el Governing Board decidió acelerar los 100 millones restantes, con planes que incluyen más de 20 millones de barriles de diésel lo antes posible, y dejó escrito que el mercado del diésel sigue tenso. En Europa, gran parte de lo que aportan los países son productos refinados, no solo crudo. Eso es el comunicado de la AIE.
España entra en esa acción. El MITECO liberó primero 3,7 millones de barriles. El veintidós de octubre autorizó otros 4,4 millones en gasóleos y querosenos, equivalentes a seis días de consumo nacional, con plazo hasta el quince de diciembre. Importante, y lo dice el propio ministerio. Se recurre a las existencias mínimas de seguridad de la industria. No se tocan las existencias estratégicas de CORES.
Suiza, aparte, entre el ocho y el veinte de septiembre autorizó retiros de sus Pflichtlager. Hasta 30.000 metros cúbicos de diésel y otros 30.000 de gasolina. El motivo local era la parada de la refinería de Cressier sumada al bajo caudal del Rin. El veintiuno de septiembre el BWL dijo que ya no necesitaba más retiros, pero que la situación seguía tensa. Dos capas distintas. La acción colectiva de la AIE por Ormuz, y un cuello de botella alpino por refinería y río. Las dos son reales.
En Oriente Medio el oleoducto saudí Este Oeste, la vía para sacar crudo sin pasar por Ormuz, estuvo cerrado unas dos semanas en septiembre tras ataques. A finales de octubre los hutíes reivindican nuevos golpes contra infraestructuras saudíes, Ras Tanura incluida. Aquí hay que ser precisos. Una reivindicación del atacante no es una confirmación del atacado. Pero la cosa anda muy calentita y probablemente volvamos a tener salseo antes de finales de noviembre.
Y en Europa la guerra híbrida no es un concepto de tertulia. El primero de septiembre de 2026 el Gobierno alemán atribuyó a Rusia el intento de ataque con dron explosivo en el aeropuerto de Leipzig Halle del cuatro de agosto. Lo dijeron con patrón de la operación, investigación policial e inteligencia encima de la mesa. Cerraron el consulado general ruso en Bonn. Son cosas a tener en cuenta, porque de momento no le ha tocado a una refinería europea, pero...
Luego están las alertas de protección civil, que mucha gente confunde con un aviso de que llega el Juicio Final. Leídas en la fuente, ninguna habla de guerra inminente. Todas hablan de aguantar unos días en casa sin depender de nadie.
Reino Unido lanzó el veintidós de octubre la campaña Be Ready. Tres días de autosuficiencia, tres litros de agua por persona y día, comida no perecedera, enmarcada en clima extremo y pensada a tres años. Burnham la respaldó en la radio.
Canadá no ha sacado nada nuevo. Lleva años con la guía permanente de setenta y dos horas, comida no perecedera, linterna, radio y medicación.
Suiza mantiene el Notvorrat de siempre. Comida para alrededor de una semana y al menos nueve litros de agua por persona, pensado como puente ante un corte de suministro, no como supervivencia a una guerra larga.
Alemania, con el BBK, recomienda preferiblemente diez días y dice que tres ya ayudan, con el ratgeber renovado en octubre de 2025 hablando de clima, ciber, desinformación y energía.
Francia publicó en noviembre de 2025 la guía Tous responsables, kit de emergencia para setenta y dos horas.
Suecia envió en noviembre de 2024 Om krisen eller kriget kommer a más de cinco millones de hogares, con al menos una semana de margen.
Países Bajos, con Denk vooruit, habla de las primeras setenta y dos horas en casa.
La Unión Europea, en marzo de 2025, metió en la Estrategia Preparedness Union la idea de directrices de autosuficiencia mínima de setenta y dos horas. Son guías de resiliencia. Clima, apagones, logística.
Todo esto encaja, de hecho, con lo que digo. Si la gente aguanta setenta y dos horas o una semana sin saturar al Estado, el Estado puede empujar antes hacia la normalidad.
Otra cosa es cómo llegan estas guías a vuestro timeline. La de Canadá lleva años publicada, pero se difunde como algo nuevo, porque el hueco que dejan las administraciones al no explicar las cosas a la sociedad como adultos se llena con propaganda con los más diversos intereses. Y el vídeo japonés que circula como última hora es la rueda de prensa de Koizumi del veinte de septiembre, a raíz de un misil norcoreano que subió a unos sesenta kilómetros de altura y recorrió unos cuatrocientos cuarenta, reciclada un mes después. No es casualidad. Ahora mismo hay una fuerte campaña en redes para generar sensación de pánico. La mecánica es siempre la misma, coger algo real, quitarle la fecha y el contexto, y soltarlo como si fuera el preludio del desastre.
La doctrina de propaganda rusa no es una opinión de bar. El modelo firehose of falsehood de RAND, de 2016, describe volumen alto, canales múltiples, rapidez y poca vergüenza a mezclar verdad a medias con mentira. Los informes FIMI del EEAS documentan operaciones como Doppelgänger, Storm-1516 y Portal Kombat. El patrón que describen las instituciones europeas es sembrar división, erosionar la confianza y mover miedo o fatiga, sobre todo alrededor de Ucrania y de las instituciones. Eso es un hecho institucional. Que a Rusia le interese infundir miedo es coherente con esa doctrina y con lo que publican el EEAS y los gobiernos aliados. Una población asustada compra a lo loco, desconfía de sus instituciones y satura los servicios justo cuando más falta hacen, que es exactamente lo contrario de una sociedad preparada.
Otra cosa es atribuir cada cuenta viral, cada mapa del ECMWF a trece días o cada vídeo reciclado a un agente del Kremlin. No es posible una atribución indubitada, y con eso se cuenta, pero el patrón de amplificar alertas reales para convertirlas en pánico sí se ve. El contraste siempre es la fuente primaria.
Yo no os pido que os rayéis. Al contrario. Hay que bajar el cortisol. Prepararse no es paniquearse. Tener una despensa seria, agua, una fuente de luz y un mínimo de autonomía en casa es de sentido común cuando la AIE acelera liberaciones de diésel, Ormuz sigue hecho un cromo, la península ya mostró un punto débil de tensión y hemos visto, una y otra vez, que cuando llega la hostia el Estado tarda.
Con que tengáis para una semana debe bastar para la mayoría. Si después de una semana la cosa sigue jodida, es que está muy jodida. Yo tengo para un mes. Cada uno según pueda. Sin arramplar el súper. Sin 19 toneladas de papel del culo.
Mi consejo del dieciocho de octubre sigue en pie. Por suministro, por diésel y por energía. Porque una sociedad preparada ayuda al Estado a recuperar antes la normalidad.
Estaría bien que las autoridades tratasen a la población como adultos y explicasen estas cosas, pero viendo la reacción a mi tuit inicial, creo que está bastante claro que la gente prefiere no saber. Doctrina del avestruz, supongo.
Al final he preferido matizar. No lo he hecho antes por falta de tiempo, porque creo que había que pararse a escribir sin dar pie a que cada uno lea y entienda lo que le sale de los huevardos, y porque esta semana he tenido que charlar de esto en persona con bastante gente que me ha preguntado. A ver si así no salgo en un hilo de Forocoches y esas cosas.
El otro día, en la reunión semestral con un cliente, 3h que deberían ser de planning fueron, básicamente, terapia.
La reconversión de toda profesión basada en conocimiento va a ser de órdago.
Que por cierto. esto es esencial para quien se ha ido a vivir a otro país pero igual de válido para cualquiera: El arraigo es difícil, necesita esfuerzo. Y necesita ser capaz de dejar parte de uno a un lado para poder formar parte de algo más. No sé.
David López retweeted
Está todo el mundo respondiendo este tuit con artistas de derechas pero solo puedo pensar en lo duro que debe de ser ir por la vida sin poder valorar la belleza sin pensar en la ideología política del artista. Qué cárcel el pensamiento tribal.
Éste y el tweet al que responde. Intento tenerlos en mente todo el día, cada día. Cuesta, pero.
Replying to @TaliaRinger
You're already an exceptional researcher. When the kids are young, there is the tension you highlight, but it gets easier when they get a bit older. In the meantime, enjoy them at their current age, because they grow up fast!
"Ahora, en cambio, no me siento arraigado a ningún sitio"
No digo que ése sea el porqué en este caso en concreto pero... ésa es la base para que surja todo lo demás. Es el arraigo lo que genera todas las demás oportunidades.
¿Por qué es tan difícil emparejarse de adulto?
De chaval quería una novia para explorar, para acompañarnos y pasarlo bien. Cuando encontré la chica ideal, nunca nos preguntamos cuánto duraría. Vivíamos felices día a día, cada día, y así pasaron dieciséis hermosos años.
De adulto, sin embargo, siento más el anhelo de un proyecto sólido de vida en común. De un compromiso resistente al futuro y la dificultad. Porque no hay camino sin dificultad: la dificultad es el camino.
En la veintena era fácil relacionarse. En la universidad, con los amigos o los fines de semana, me sentía arraigado en una red social.
Una noche, en una fiesta, hice de tripas corazón y me acerqué a la chica que más me gustaba. Otras veces que lo hice me llevé un chasco, pero aquella noche nos conocimos y luego nos hicimos amigos y comenzamos a salir. Fuimos compañeros de vida una década y media.
Ahora, en cambio, no me siento arraigado a ningún sitio. Echo el ancla, pero nunca toca el fondo. Todo el mundo está absorbido por el trabajo u ocupado con su familia, sus asuntos. Yo, sin embargo, tengo tiempo y libertad. Pero me siento como quien mira los coches de choque desde las piedras. Hay risas y gritos y choques pero, ¿dónde se compran las fichas?
A los veintitantos todos éramos guapos. Ellas se ponían bonitas; nosotros hacíamos deporte. Aprendimos pronto las ancestrales reglas de ese juego de suma cero que es emparejarse, tan antiguo como la vida misma.
Recientemente hice una incursión fugaz en una aplicación de citas. Solo hallé escotes tatuados con murciélagos, estéticas estrafalarias y quien antes que el propio rostro decide enseñar las nalgas. Un regodeo en la vulgaridad. Aunque los enterremos a los 85, muchos están muertos ya a los treinta y tantos.
Yo quiero ir a la ópera, leer sobre la historia, hablar italiano, tocar la guitarra, desbocar la hoguera de la curiosidad. Siento sed por todo lo que eleva el espíritu. Pero, ¿dónde está la chica de la fiesta? No sé si soy yo el que está roto o es todo el resto del mundo.
Y me siento descarriado, mirando desde las piedras.
Los del dinero físico y los preppers siempre tuvieron razón, y sólo hacía falta tiempo para demostrarlo. Y peor será lo que viene.
Es una tontá y quizá innecesario pero poder ir trabajando gracias a Starlink, gratis además, en el vuelo de vuelta a Zürich es glorioso.
Desde que nos fuimos en 2016, cada vez que vengo a Londres la sensación es la misma: qué gran ciudad para visitar (negocios/placer/whatever), y qué triste se ha vuelto para vivir.
Ayer compramos una botella de suero fisiológico, 500ml, NaCl, 0.9%.
Piden receta médica, con lo que algo que cuesta 7 francos de partida, necesita además una visita al médico de cabecera que añade de 40 a 80 francos por la consulta (éstos los paga tu seguro médico de base).
A mí me parecía una tontá que algo que no es más que agua con sal (?) necesitase receta médica pero buscando el motivo sale que Swissmedic (los que controlan medicamentos y similar) suele clasificar toda solución para infusión o inyección como de venta con receta por el uso autorizado y el riesgo al administrarlas. Aunque sea suero. Porque el separar cada compuesto en más categorías aún haría todo el sistema más complejo de gestionar. Imagino que tabla rasa con inyectables simplifica.
Así que lo que parece una tontá y un gasto extra en realidad lo es, pero tiene un motivo más o menos lógico detrás.
Obviando el nombre (hay que darle un nombre a todo) sé que esto es así, pero no sé si tiene una base real física o simplemente suena bien y encaja como explicación.













